Aznar ya tira los córners y los remata

Federico Jiménez Losantos
Como viene sucediendo desde hace cuarenta o cincuenta días, sólo el presidente del Gobierno parece disponer de las capacidades mentales y orales que facultan para emitir un mensaje humanamente identificable y políticamente comprensible. Sólo Aznar replica a las agresiones del PSOE y el resto de la oposición. Sólo Aznar conserva la capacidad de golpear al adversario, autoproclamado enemigo mortal. Sólo el candidato que no lo será parece el candidato del PP a ganar la Moncloa. Todo el despropósito de la sucesión y toda la vergonzosa capitulación ideológica y mediática de Aznar y sus vicepresidentes quedan patéticamente retratados en esta situación, que se arrastra desde hace semanas y que no tiene aspecto de cambiar si las circunstancias no lo favorecen. ¿Dónde están los ministros, dónde los vicepresidentes, dónde los sucesores, dónde los pensadores, ideólogos, comunicadores, publicistas y buruagas de siempre, los de toda confianza, para frenar la avalancha que está sepultando al partido del poder?

A la vista de la calamitosa situación del partido y de la grotesca y gemebunda actuación de uno de los presuntos sucesores del marido de Ana Botella, ese alevín de legionario, digno nieto de El Tebib el Arrumi y "Amic de les arts" por graciosa concesión de Alicia Moreno Espert, que es Alberto Ruiz Gallardón, el único capaz de galvanizar al PP es Tommy Franks, general en jefe de los ejércitos aliados en Bagdad. Toda la estrategia política del PP para las elecciones generales y autonómicas se resume en una plegaria: que la guerra acabe pronto. Y mientras tanto, Aznar proveerá. Si además de tirar los córners alcanza a rematar algún rechace, incluso pueden empatar.

Privado de la asistencia normal en los medios de comunicación, carente de valores proclamados y de ideas defendidas, huérfano de cualquier referencia de liderazgo que no sea la autoridad del jefe, patéticamente abandonado por los presuntos cerebros de su partido, el medio millón de afiliados al PP es hoy un inmenso bulto informe en medio de la escena política nacional. A eso le han conducido el centrismo, el faraonismo y el gallardonismo, tácticas de genuflexión ante la izquierda que han desembocado en esta clamorosa indefensión del primer partido político español, por no decir el único. Como Franks no les gane las elecciones, toda la inmensa Corte de Faraón es capaz de retirarse.
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