Irak

Aznar se cura en salud

Federico Jiménez Losantos
El Presidente del Gobierno se empeña en jugar al escondite con el Parlamento, como si todavía fuera un candidato a la Moncloa que debiera cuidar su imagen de las salpicaduras del belicismo. Pero la postura que mantiene España en el contencioso de Irak es razonable, lógica, coherente y difícilmente reprochable, en lo moral y en lo que se refiere a los intereses nacionales.

España respaldó a los USA tras el 11-S porque comparte dos peligros terroristas con los países occidentales, el nacional –que nunca lo es del todo (es el caso etarra, siempre a caballo de varios países)– y el islámico, que es internacional por definición y que, como país cristiano, o sea, “infiel”, nos convierte en blanco de esos psicópatas con turbante empeñados en ir al Paraíso llevándose a unos cuantos por delante, a ser posible camino del Infierno. El apoyo internacional en las medidas antiterroristas ha permitido a nuestro país mejorar nuestras posibilidades de lucha contra ETA. Hemos avanzado más en un año y medio que en los veinte anteriores. Sería estúpido romper esa tendencia en la que tan solos hemos estado.

El paripé acordado por la UE en lo que se refiere a los inspectores no debería, sin embargo, inducir al Gobierno a la molicie informativa. Si está seguro de que va a haber guerra, conviene que en los medios de comunicación se vayan explicando las razones de fondo. Si no por la virtud moral de la transparencia, que Aznar rechaza como gato el agua fría, por lo menos para limitar el deterioro que la demagogia desatada de la oposición política y del estamento periodístico puede infligirle en vísperas de acudir a las urnas. Si Aznar no quiere explicarse en el Congreso –y siempre lo hará mejor que Ana Palacio–, por lo menos que ordene a sus siervos propagandistas un poco más de celo para explicar la postura del Gobierno. Es bastante más presentable que la marcha atrás en el PER. Y, a la larga, también le vendrá bien en este interminable año electoral. Para una cosa que el Gobierno hace verdaderamente bien, por lo menos que la explique.
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