Opinión

Al Yazira amenaza a España ¿O es Al-Qaeda?

Federico Jiménez Losantos
La supuesta empresa de comunicación Al Yazira, correo habitual del terrorismo islámico, ha amenazado públicamente a España por la detención y encarcelamiento de uno de sus reporteros, que según los abundantes datos recabados por el juez Garzón pertenece a la red terrorista Al-Qaeda, para la que ha recaudado dinero y reclutado mercenarios, amén de facturar la propaganda de Ben Laden y sus cómplices. El ataque a España de la emisora qatarí comienza por una insultante carta de su director al Presidente del Gobierno Español, José María Aznar, pidiéndole cuentas por la actuación de la Audiencia Nacional, como si nuestro país fuera una dictadura islámica o comunista cuyos jueces se limitaran a obedecer las órdenes del Gobierno. Además, dice que va a iniciar una campaña de boicot comercial y turístico a nuestro país. Y sugiere que la animadversión del mundo islámico que puede promover Al Yazira no se limitará a la balanza comercial. A partir de ahí, puede interpretarse la reacción de Al Yazira como una amenaza genérica o como una advertencia terrorista. En cualquier caso, nada que ver con una empresa periodística. Y nada que un gobierno democrático europeo, firmemente comprometido en la lucha contra el terrorismo, pueda ni deba admitir.

Si Al Yazira fuera una verdadera empresa de comunicación estaría consternada por el descubrimiento de que uno de sus reporteros-estrella es, según múltiples indicios, un terrorista de la red de Ben Laden que usa como tapadera la condición de periodista de esa cadena. Lo normal en una empresa que estuviera en contra del terrorismo islámico es que pidiera disculpas al Gobierno y al pueblo españoles por haber sido durante muchos años una disimulada escuela del crimen, un banderín de enganche del terrorismo islámico que hace ahora justamente dos años afrentó y retó a Occidente con la masacre de las Torres Gemelas y el ataque al Pentágono. Pero en lugar de reaccionar disculpándose, como haría una empresa de comunicación, arremete y amenaza, como haría una banda terrorista. Ello obliga a plantearse una pregunta obvia: cuando Al Yazira amenaza a un país, ¿es ella o es la red terrorista Al-Qaeda la que amenaza?

En España tenemos la suficiente experiencia bajo el terror como para saber que medios supuestamente periodísticos actúan como parte de una banda terrorista. Y ni en esos casos la tapadera periodística ha tenido la desvergüenza de amenazar desde las ondas o el papel como lo ha hecho Al Yazira. La única respuesta posible por parte de los medios españoles es suspender cualquier colaboración con esa emisora, tan identificada con la suerte de presuntos terroristas islámicos que actúan en nuestro suelo, y una investigación a fondo por parte de las autoridades españolas por si debe prohibirse de forma cautelar o definitiva la presencia de Al Yazira en España. Frente al papanatismo progre y al antiamericanismo patológico, algunos no hemos creído nunca que la emisora qatarí fuera una simple empresa de comunicación, por detestable que fueran sus contenidos y evidentes los servicios prestados a los peores enemigos de Occidente. Los hechos empiezan a demostrar que las apariencias no siempre engañan. A veces, delatan. Y Al Yazira se ha delatado a sí misma.
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