ETA y el 11M

Ahora ya no desmienten, sólo tratan de confundir

Federico Jiménez Losantos
El Gobierno ha convertido en uno de sus escasos axiomas de Gobierno, probablemente el único que mantiene contra viento y marea, el de desmentir cualquier relación de los terroristas etarras e islámicos. Por su parte, el imperio prisaico se ha dedicado durante meses a “contraprogramar” todas las revelaciones de “El Mundo” que han ido probando, poco a poco pero inexorablemente, justo lo contrario. Sin embargo, en los últimos días las pruebas de la relación de etarras e islamistas en las cárceles se han ido acumulando a tal velocidad que la estrategia de desinformar a la opinión pública está sufriendo bruscas mutaciones y provocando grandes sobresaltos. Ahí es nada, que la SER adelante nada menos que la relación directa del lugarteniente del jefe de los suicidas o suicidados de Leganés con los sanguinarios Parot e Iragui, huéspedes de su agenda. Ahí es casi nada, que a continuación la agencia EFE diga que la policía ya investigó esa relación “y que no existía”. ¿Y por qué figuraban en su agenda, por afán de coleccionista, para instruirlos en el Corán o para hacer perder el tiempo a la policía?
 
Otra pequeña curiosidad: ¿por qué no contó el ministro del Interior Alonso este tipo de inexistentes detalles en la comisión del 11-M? ¿Sólo por el placer que parecen encontrar el Gobierno y sus aliados en el sucio deporte de la prevaricación en sede parlamentaria? ¿Cómo no se complugo en desmentirlos? ¿Y cómo no ha aprovechado Rubalcaba los minutos previos al Real Madrid-Valencia para desmentir tajantemente ante la opinión pública en rueda de prensa multitelevisada la evidencia de que engañó voluntaria o involuntariamente a los españoles a pie de urna el 13-M? La verdad es que no se sabe qué resulta más siniestro: si la SER estrenándose como exclusivista de Garzón para desmentir lo que en realidad confirma, o el Gobierno, utilizando los servicios gramaticales de Alex Grijelmo para convertir la negación en afirmación y viceversa. Lo único cierto es que la participación de ETA en la masacre del 11-M es cada vez más verosímil y que cada vez resulta más inverosímil de puro absurdo el esfuerzo del Gobierno en desmentirla, cuando no debería afectarle en lo político y debería obligarle en lo moral. ¿Hay algo más, y todavía más claro, y más sucio, en la relación de etarras e islamistas que provoque pavor a Zapatero? ¿Tanto como para hacer el ridículo de una forma tan escandalosa? ¿Tanto como para que la SER programe su propio esperpento dándole “al manubrio del ludibrio del bodrio”? Pues, a este paso y por mucho que se empeñen, entre la astucia de los que investigan y la torpeza de los que desmienten, nos acabaremos enterando. 
 
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