El desarrollo de la invasión de Ucrania

Enrique Navarro

La previsible invasión de Ucrania, o de una parte de su territorio, ha comenzado a desarrollarse y seguirá los siguientes hitos, teniendo en cuenta la experiencia y los movimientos que se han venido produciendo por las partes en los últimos años.

  1. Preparación para la guerra. Rusia lleva desde 2014 azuzando en su población y en la pro-rusa de Ucrania el sentimiento contra Kiev y la amenaza que la OTAN supone para la supervivencia de Rusia y de los rusos. La concesión de pasaporte ruso a los centenares de miles de habitantes de las zonas rebeldes de Ucrania ha incrementado este sentimiento en favor de la anexión del este de Ucrania. La psicología del conflicto lleva años en la cocina.
  2. Despliegue y falso repliegue. En marcha desde el verano. Un imponente despliegue militar en la fronteras de Ucrania, el mayor desde 1945, por parte de Rusia, ha servido para meter presión negociadora a la OTAN; el falso repliegue que se acaba de producir servirá para alimentar en Occidente la creencia de que es posible una salida dialogada que alimentará los pacifistas deseos de Berlín y Washington.
  3. El casus belli: Rusia no quiere a la OTAN en sus fronteras, no olvidemos que sólo por esa razón construyó el Telón de Acero; una zona de influencia enorme que alejase a los tanques y aviones aliados de sus fronteras. Los tradicionales débiles regímenes del este de Europa no sólo no impidieron, sino que coadyuvaron a las invasiones francesas y alemanas del pasado. Para Rusia es una cuestión racial y de supervivencia, alimentado por la nefasta influencia nacionalista que se nutre de tres elementos claves: lengua, religión y ambición imperialista. En Rusia están convencidos, lo tienen en su ADN desde 1812, de que Europa sólo vive para aniquilar a Rusia; piensa el ladrón que todos son de su condición.
  4. La diplomacia del silencio: mientras Occidente estudia con detalle cómo responder a las exigencias de las democracias del Este que se sienten amenazadas por Rusia y las bravuconadas de Putin, éste ya mueve sus fichas. Ahora es el momento de la respuesta contundente de la OTAN; esto desarmaría a Rusia, que se vería obligada a una invasión militar de Ucrania, para la que no está preparada de ninguna manera; serían semanas o meses y necesitaría desplegar más de medio millón de hombres y mantenerse en un territorio que lleva alimentándose desde hace doscientos años del hecho de que Rusia es el enemigo. Sería un escenario peligroso y resbaladizo para Putin que podría sepultarle políticamente.
  5. Operación de falsa bandera: Rusia ya está introduciendo sus mercenarios para iniciar una serie de operaciones que simulen ataques ucranianos a civiles pro-rusos en las regiones del Este. Unos cuantos centenares de muertos inocentes justificarán la operación militar. La OTAN ya ha alertado de este tipo de movimientos operativos en el este de Ucrania.
  6. La desinformación: el despliegue ruso de fake news y ciberataques, presentará estas operaciones de falsa bandera como masacres con el fin de ganar a su opinión pública y a la de sus aliados; aprovechando los ciberataques a las redes se inutilizarán de paso los sistemas de mando, control y comunicaciones militares ucranianas, que es lo que en el fondo ocultan este intenso ataque que están sufriendo las redes ucranianas en estas semanas. Esta combinación de desinformación y ciberataques alimentará la justificación de la invasión y prevendrá la respuesta militar.
  7. Operación de rescate: Rusia invadirá el este y sur de Ucrania para preservar teóricamente a los rusos del genocidio ucraniano. Sólo tardarán unas horas en desplegarse desde Crimea y la frontera este de Ucrania, para tomar el control de las zonas rebeldes al sur de Donetsk y Luhansk y de paso avanzará desde el sur hasta tomar Berdyansk, llegar a Mariupol y enlazar con la frontera rusa actual cerrando el acceso ucraniano al mar de Azov. De paso se haría con los recursos hídricos del Dniéper necesarios para la supervivencia económica de Crimea que dependía de esta cuenca para sobrevivir. Las tropas desde el este de Ucrania y Crimea se encontrarían en Dniepropetrovsk en la orilla oriental del Dniéper que sería la nueva frontera, dejando al norte Jarkov, la segunda ciudad ucraniana y de mayoría no rusa, demasiado grande para intentar una ocupación.

Esta operación plantea dos problemas operacionales para Rusia. Uno, que se trata de un ejército diseñado para ser desplegado por ferrocarril, y aquí no hay líneas férreas y que se vería obligado a un soporte naval desde Crimea para mantener las líneas, lo que supone una novedad en la historia de los despliegues rusos, de mucha mayor complejidad teniendo en cuenta la superioridad naval aliada en el Mediterráneo. Sólo una acción sorpresiva y rápida evitaría este problema teniendo en cuenta la distancia de unos cien kilómetros de avance. Rusia tendría su nueva frontera en el rio Dniéper y controlaría toda la zona este de Ucrania; como un quinto del territorio de Ucrania.

Siguiendo la teoría, de mi cosecha, de ya que te metes en guerra sé ambicioso, Rusia aprovecharía el golpe para avanzar por el sur desde Crimea hacia el oeste ocupando Odessa hasta la orilla del Dniéster y anexionar la región moldava del Transnistria cuyo parlamento ya solicitó la anexión a Rusia en 2014, y de clara influencia rusa donde mantiene, contra todo acuerdo internacional, estacionados unos dos mil soldados. Rusia se plantaría en el Dniéster amenazando a Moldavia y Rumanía, cerraría el acceso de Ucrania al mar Negro y evitaría que la Marina de la OTAN pudiera utilizar Ucrania para posibles operaciones contra Rusia.

¿Cuál sería el escenario posterior a la invasión?

  1. Rusia buscará la distensión, como en Crimea después de la anexión, y cederá en otros aspectos como el gas, o el Báltico, incluso en Bielorrusia para rebajar la tensión y darle a la OTAN una victoria, así funciona la nueva Guerra Templada . Ucrania se verá disuadida de pedir la entrada en la OTAN, ya que ahora sabe que la amenaza es más cierta, y Rusia habrá vencido, no sólo esta pequeña batalla, sino la "guerra europea", que es de lo que estamos hablando.
  2. Ucrania solicitará ayuda militar para combatir a Rusia, que le será negada, al menos abiertamente, pero Kiev deberá admitir esta situación de hecho, ya que no hay fuerza en el mundo para echar a Rusia de los territorios anexionados, aquí ya entraría en juego la disuasión nuclear, y la escalada nos llevaría a dónde nadie quiere llegar.
  3. Un nuevo conflicto inducido por Moscú surgirá en el Magreb o en Medio Oriente, que obligue a una entente entre las dos potencias a cambio de conceder a Rusia la anexión de los territorios ucranianos y la negativa a la ampliación de la OTAN, contra un posible beneficio estratégico para Occidente en otro lugar.

¿Qué debería hacer la OTAN, ahora que estamos todavía en estas fases prebélicas? Resulta curioso que el Churchill del siglo XXI sea de la pequeña noruega, como es Jens Stoltenberg, Secretario General de la OTAN, que trata de liderar a Occidente en este conflicto frente a sus propios aliados.

  1. Incluir a Ucrania en el artículo V de la OTAN: no hay tiempo y qué pasaría si Rusia invade y no respondemos militarmente? Fin de la OTAN.
  2. Cerrar al Nord Stream 2, Alemania se queda sin calefacción y Rusia se queda sin recursos para los próximos diez años, hasta que China le compre todo el gas. De paso, anunciar las sanciones que pasarían por embargo de cuentas públicas y privadas, denegación de visas, etc. Claro que a esto de resistir calamidades el régimen ruso nos lleva mucha delantera y nunca se han conseguido resultados estratégicos de estas sanciones; en definitiva poco práctico.
  3. Declarar que la OTAN no se ampliará a Ucrania; sería una victoria de Rusia y no sería la última; es la peor opción.
  4. Desplegar una Task Force en Odessa, si es que estamos a tiempo; es preferible empujar a Rusia a una invasión abierta que a una limitada que pueda manejar diplomáticamente y en todo caso salvaguardar la presencia ucraniana en el Mar Negro.

Todo esto es producto de una locura que se ha alimentado desde el Kremlin que sigue pensando en el mundo en los mismos términos que en 1939, como piezas de ajedrez, en los que las vidas o los derechos son moneda de intercambio y escaso valor. Los valores occidentales son incompatibles con este modelo amenazante que sólo terminará cuando el autoritarismo y el populismo sean desterrados de la faz de la Tierra y esta amenaza no sólo crece en Rusia, es el modelo que se desarrolla en América Latina, Asia y África e incluso amenaza a las democracias más asentadas. No hay otra causa más noble al servicios de nuestros valores que derrotarles; ésta es la misión que nos corresponde a los occidentales, y cualquier señal de debilidad nos llevará a todos al abismo.

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