Irak

Zapatero en las Azores

Emilio Campmany

Hoy hemos sabido, gracias al diputado popular Ignacio Cosidó, que Zapatero ha enviado guardias civiles a la guerra de Irak a ayudar a los norteamericanos a enseñar a los militares iraquíes a combatir la insurgencia. Pero, ¿no habíamos quedado que la de Irak era una guerra injusta? El asunto sería para desternillarse si no fuera porque la indignación que genera no lo permite.

Estamos hartos de ver cómo la izquierda y la derecha se mofan de Aznar por habernos metido en la guerra de Irak. Estamos ahítos de escuchar a sociólogos y politólogos de toda ralea explicarnos cómo fue un error participar en aquella guerra y que por eso perdió el PP las elecciones. Los propios españoles, de cualquier ideología, nos hemos comentado unos a otros que era muy difícil pasar por lo de Irak y por lo de las armas de destrucción masiva y por ir a una guerra no autorizada por la ONU. Toda la argumentación de la Fiscalía en el atentado del 11-M se basó en que el ataque fue una represalia por ir a la guerra de Irak. La asociación de víctimas del 11-M que preside Pilar Manjón hace a Aznar directamente responsable del atentado. Los del PP, con la honrosa y honorable excepción del propio Cosidó y pocos fieles más, reniegan de la participación en Irak y hacen suyas las críticas de la izquierda, cabizbajos y avergonzados por no haber dicho nada cuando Aznar tomó la decisión. La figura de Rato se acrecienta día a día gracias a haber sido el único popular que se opuso tímidamente a la implicación de España en la guerra. Zapatero, consciente de que ganó las elecciones por la acción combinada de su oposición a ir a Irak y el atentado del 11-M, lo primero que hizo cuando llegó al Gobierno fue retirar nuestras fuerzas de allí sometiéndolas a una de las mayores humillaciones que ha sufrido el Ejército español a manos de sus gobernantes y mira que las ha padecido gordas.

Y ahora resulta que Cosidó descubre que estamos enviando militares a la guerra de Irak para ayudar a los norteamericanos y la noticia apenas la recogen El Mundo y Libertad Digital. ¿Y el resto? Pues el resto, como los de la ceja, como los que se manifestaron con el "No a la guerra", como los que en el PP han renegado de Aznar y como el país entero, a callar y a no rechistar porque de lo que se trata ahora es de echar una mano a Obama, el nuevo santurrón de la izquierda europea que, haciendo como está haciendo todo lo que hizo Bush en Irak, en Afganistán, en Guantánamo y en materia de violación de los derechos civiles interviniendo todo tipo de comunicaciones, resulta que, por ser el presidente más de izquierdas que hayan podido padecer los Estados Unidos, hay que volver a Irak si el ex senador de Illinois (de Chicago tenía que ser) lo pide.

Es curioso que los del PSOE, sabedores de lo que la decisión implicaba, hayan hecho lo imposible por mantener la noticia en secreto desde enero. Se ve que no conocen bien el país que tiranizan. Hoy se ha sabido la noticia y no ha pasado nada. Cuatro voces indignadas y poco más. La verdad es que, si nos tragamos esto, es que somos capaces de tragárnoslo todo. Descanse en paz la nación.

El Sr. Campmany es jurista, escritor y periodista. Su última novela publicada es Quién mató a Efialtes (Ciudadela, 2011). Miembro del panel de Opinión de Libertad Digital.

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