Pablo Iglesias

Zapatero con coleta

Emilio Campmany

Al día siguiente de las europeas, creí que la izquierda desilusionada con el PSOE, en vez de elegir opciones regeneradoras, había preferido echarse al monte. No es del todo verdad. Lo que está reclamando ese electorado harto de la cara de vinagre de Rubalcaba y su supuesto sentido del Estado no es un Lenin, sino un Zapatero. Y la Divina Providencia, que aprieta pero no ahoga, les regaló un Pablo Iglesias.

Lo de la coleta no es más que apariencia. En lo demás, es Zapatero. Me convencí cuando le oí hablar del terrorismo vasco. Dice la nueva estrella: "Si [tuviera] ocasión de hablar en el Parlamento Europeo de ETA, diría que ha producido un enorme dolor pero también diría que tiene explicaciones políticas". Y luego añadió: "Si no tuviera bases políticas, no se entendería que González y Aznar se sentaran a negociar". Y tiene toda la razón, salvo que quien más cosas negoció con ETA no fue Aznar o González, sino Zapatero.

Ustedes pueden pensar que, porque haya una coincidencia en el tema de ETA, no hay por qué aceptar que Iglesias sea algo así como un Zapatero a lo bestia. El caso es que no es la única. En política exterior, Iglesias quiere llevarse bien con Cuba y las repúblicas bolivarianas y mal con Estados Unidos. Zapatero defendió lo mismo. Luego, cuando llegó al poder, perdió el trasero por ser recibido por el presidente de la odiada nación, sobre todo cuando quien ocupó el cargo fue Obama. Iglesias en La Moncloa podría cambiar en el mismo sentido. En política de inmigración, Iglesias quiere quitar la valla de Melilla y Zapatero fue quien dijo eso de papeles para todos. En política social, Iglesias propone toda clase de subvenciones, ayudas y sueldos y Zapatero fue quien se inventó la renta de emancipación y el cheque bebé. Cuando los de Podemos hablan de los muertos de la Guerra Civil que todavía están en las cunetas no están haciendo otra cosa que repetir lo que dijo Zapatero a cuenta de la memoria histórica. Y la simpatía que Iglesias le tiene al separatismo catalán es igual de entusiasta que la de Zapatero.

La única diferencia es que Zapatero tuvo la ocasión de poner en práctica sus ideas y cuando lo hizo se encontró con algo a lo que todavía no ha tenido que hacer frente Podemos, y es la naturaleza escasa del dinero, que hace que se acabe antes de poder hacer todo lo que uno quiere. Eso y los bancos, con los que Zapatero siempre se llevó bien, quién sabe por qué. Lo que sí es verdad es que Iglesias es más listo, aunque para eso no hace falta mucho. En cualquier caso, si llega a presidente del Gobierno, tras incumplir de su programa ese mínimo que todos incumplen, no pasaría de ser un Zapatero con coleta.

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