Vox, ¿partido de Estado?

Emilio Campmany

Lo ocurrido este miércoles con el decreto de regulación de los fondos europeos no tiene fácil explicación. El ‘no’ de ERC tiene su razón de ser en la proximidad de las elecciones catalanas, que obliga a los separatistas a fingirse adversarios del Gobierno. Éste ha tenido que asegurarse entonces el irrelevante apoyo de los filoetarras, que podían votar ‘sí’ porque en el País Vasco no hay elecciones. Lo lógico habría sido obtener la abstención del PP, que los de Génova podrían haber justificado alegando su condición de partido de Estado y que una derrota del Gobierno en esto habría puesto en entredicho la llegada de esos 72.000 millones tan necesarios (tan necesarios para quienes se beneficien de ellos, que ésa es otra cuestión). Sin embargo, Pablo Casado ha preferido esta vez dejar de ser el báculo de un Gobierno cuya supervivencia como tal perjudica a España mucho más que la pérdida de cualquier fondo europeo, por cuantioso que sea. Y entonces llega Vox y salva al Gobierno con su abstención vistiéndose de derecha responsable frente al montaraz y extremista PP alegando que esos fondos son indispensables para España y su partido no puede entorpecer su llegada.

¿Qué pasa aquí? Puede desde luego ocurrir que el Gobierno, para el cual Vox es el instrumento con el que debilitar al PP, que es hoy por hoy su única alternativa, haya prometido vaya usted a saber qué a Vox con tal de ganar la votación y dejar en evidencia a Casado. Es posible, pero improbable. Si hubiera sido tal su estrategia, nada habría hecho para ganarse el al final y a la postre innecesario respaldo de Bildu que tanto le perjudica en los sectores moderados del PSOE. Da toda la impresión de que ha sido una iniciativa propia de Vox, que en vísperas de las elecciones catalanas, donde aspira a obtener mejores resultados que el PP, quiere presentarse como una derecha moderada y desmentir la incesante acusación de ser la “extrema derecha”, una imagen que de mantenerse le privaría de los votos de la mayor parte del electorado del PP. Sin embargo, no parece que salvarle el trasero a un Gobierno de coalición de socialistas y comunistas que está logrando con su ideologizada política que la pandemia nos dañe más que a cualquier otro país europeo sea el mejor modo de atraer votos de la derecha. Y, sin embargo, ése parece ser el objetivo de Abascal, presentarse como alguien tan patriota y responsable como para, a diferencia del PP, salvar al Gobierno de un trance donde quienes de verdad se la juegan son todos los españoles.

No sé. En Vox no pueden ignorar que estos ingentes fondos, administrados por Sánchez, no van a salvar la economía de nadie salvo la de aquellos empresarios que respalden al Gobierno, empresas con capacidad de influencia en los medios de comunicación de manera directa o por ser importantes anunciantes, que deberán seguramente amenazar con retirar sus compras de publicidad a quienes critiquen con más vehemencia las políticas extremistas del Gobierno a cambio de beneficiarse de las ayudas europeas. Puede que Vox sea de verdad más moderado que el PP, pero respaldar a Sánchez no es la mejor manera de demostrarlo.

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