Siria

Una oportunidad que perder

Emilio Campmany

Cuando Inglaterra y Francia sin apenas respaldo de los Estados Unidos dijeron de ir a Tripolitania y Cirenaica a defender a los libios de su Gadafi, nuestro ínclito Zapatero dijo que adelante y allí que nos fuimos, más de boquilla que otra cosa. Y no rechistó nadie. Ahora, como gobierna la derecha, a ver quién es el guapo que defiende apoyar la coalición que intervenga en Siria, si es que llega a formarse. En España, parece que el dilema es tan sólo ético. Desde luego, resolver si debe o no intervenirse con la fuerza para evitar un mal supuestamente mayor es una cuestión moralmente peliaguda, pero no estaría de más que aparte nos hiciéramos otras consideraciones más prosaicas. Me refiero a nuestros intereses como nación.

Es un hecho que Zapatero tiró por la borda los esfuerzos de Aznar por conseguirnos aliados fuertes y poderosos a base de prestarles nuestro modesto apoyo cuando los demás les dieron la espalda. Fue la hora de volver al corazón de Europa. Y volvimos, pero sólo para ver cómo nos daban puntapiés en el trasero.

Rajoy ha mantenido el aislamiento logrado por su antecesor y hoy no tenemos verdaderos amigos entre las grandes naciones. Pero la negativa del Parlamento británico de este jueves a respaldar a Washington nos brinda una oportunidad de oro para congraciarnos con los americanos. Habiendo desertado los ingleses, nuestro posible respaldo cobra cierto valor. Mucho más interesante para nosotros ahora que estamos inmersos en una crisis internacional enfrentados precisamente a las islas a cuenta de lo de Gibraltar. Nos basta apoyar la política de intervención en Siria del presidente Obama. Tampoco es para tanto. Es lo mismo que están haciendo los socialistas franceses, aunque tengan sus propios motivos, para nada altruistas. Y lo que ha hecho Assad, gasear mujeres y niños indefensos, es suficientemente abyecto para justificar hacer algo. Los hay que dirán que la ayuda que nuestras Fuerzas Armadas pueden prestar a los norteamericanos es sólo simbólica. Sin embargo, es el símbolo, no la cuantía y calidad de la ayuda material, lo que Washington necesita. Aunque sea el Pentágono quien ponga todos los medios, lo que la Casa Blanca quiere, como siempre, es figurar como miembro de una alianza y no como un gendarme que actúa unilateralmente. Para darse cuenta de cuánto necesitan respaldos, basta leer los halagos que Kerry ha volcado sobre una Francia que tradicionalmente se ha opuesto siempre a la política exterior norteamericana. Hoy por hoy, apoyar a Obama en sus deseos de intervenir sería muy bueno para España porque Washington, despechado por la traición de Londres, se mostraría muy agradecido.

Sin embargo, no haremos nada. Sean cuales sean las ventajas de intervenir en Siria codo con codo con Washington, Rajoy renunciará a ellas por evitarse la posibilidad de ver las calles de nuevo invadidas por el "no a la guerra". Además, ya sabemos que España es tan grande y tan rica que puede permitirse el lujo de no tener intereses, sólo valores. Naturalmente, los de la izquierda.

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