Asturias

Un error tras otro

Emilio Campmany

Aborrezco el fulanismo, patología que siempre ha padecido la derecha española. No seduce ver que el partido más votado en Asturias sea uno cuyas siglas coinciden con las iniciales de su presidente. Foro Asturias es obviamente un proyecto personal de Francisco Álvarez Cascos, pero la mayor parte de culpa no es suya. Las elecciones han puesto de relieve un hecho incontrovertible: que los electores de la derecha en el Principado prefieren a Álvarez Cascos frente a cualquier otro líder del que pueda disponer el PP. Eso, en Génova, tenían que saberlo. Y, a pesar de ello, dejaron que el asturiano se fuera por no darle el poder que exigía.

No se trata de si Gabino de Lorenzo u Ovidio Sánchez son mejores o peores personas que FAC. Se trata de que es éste quien tiene los votos. ¿O qué hubiera pasado si Gabino u Ovidio, enfadados con el PP, hubieran fundado el Grupo de Libertad (GdL) o la Organización para la Seguridad y la Democracia (OSD)? ¿Habría alguno de los dos obtenido unos resultados siquiera similares a los conseguidos por Cascos?

El error ha colocado al PP asturiano ante la oportunidad de cometer otros. De momento, parece que no la van a desaprovechar. Álvarez Cascos ha exigido que sea uno de los suyos quien presida la Junta General, que es como se llama la asamblea asturiana, y además presidir él el Principado. Pérez-Espinosa entiende que un pacto equitativo debería darle a su partido al menos la presidencia de la cámara. Cascos no ha cedido y el PP ha impuesto su candidato con los votos del PSOE. Hay dudas sobre si los socialistas han actuado por su cuenta o si lo han hecho después de llegar a un acuerdo con el PP. Sea como sea, se trata de un nuevo error de Génova. Al margen de las consecuencias que tenga para el Principado, los efectos en la política nacional pueden ser muy graves para Rajoy.

Para empezar, Asturias elige 8 diputados. En 2008 se repartieron a partes iguales entre el PSOE y el PP. Lo lógico es que en las próximas elecciones generales el resultado sea 5 a 3 a favor de los populares. Pero ¿qué ocurrirá si FAC se presenta y logra arrebatarle 1 ó 2 diputados al PP? ¿Y si esos diputados fueran necesarios para tener mayoría absoluta? A mí me parece que, una vez que se cometió el error de forzar la salida de Cascos, se impone volver a atraerlo y darle cuanto pida a cambio de no presentarse a las generales.

Luego, ¿con qué imagen regeneracionista puede presentarse Rajoy en 2012 si se demuestra que al PP le resulta más fácil pactar con el PSOE, con el que ya no trata ni IU, que con Francisco Álvarez Cascos? En Génova parecen no darse cuenta de qué es lo que realmente está en juego. Da miedo verlos.

Emilio Campmany, jurista y analista político. Autor de Operación Chaplin (Algaida), Quién mató a Efialtes (Ciudadela) y Verano del 14 (Esteságoras).

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