PSOE

Tomás: ¿quién tienes detrás?

Emilio Campmany

Ya es oficial. Las primarias en el PSOE de Madrid para elegir candidato a la Comunidad Autónoma serán un plebiscito para Zapatero. Quiere esto decir que su futuro como candidato del PSOE en las generales de 2012 depende en buena medida de lo que pase aquí.

El País recuerdaeste domingo que Madrid siempre ha sido el termómetro de lo que ocurriría en las generales siguientes. En 1979, el PSOE arrebató la capital a la UCD y ganó en 1982 las generales. En 1995, Gallardón se impuso en la comunidad y al año siguiente González sucumbió ante Aznar. Y en 2003, la derrota de Esperanza Aguirre hubiera presagiado la de Rajoy si no fuera porque el tamayazo obligó a repetir unas elecciones que el PSOE ya no fue capaz de ganar. Total, que vencer en Madrid en las autonómicas es tanto como garantizarse hacerlo en España en las generales posteriores.

Ferraz dice que Trini tiene muchas más posibilidades que Tomás y es fácil que sea así si se tiene en cuenta que la primera es mucho más conocida que el segundo y que la sobrina de Jiménez Villarejo estorba menos que el más radical ex alcalde de Parla al electorado del PP. No obstante, a pesar de todas las presiones recibidas, que han tenido que ser muchas y poderosas, Tomás Gómez ha insistido en celebrar primarias y enfrentarse al aparato del partido. Todos los analistas de izquierda coinciden que eso es lo que cabía esperar de su carácter, aunque ninguno se atrevió a adelantar esta actitud numantina cuando se conocieron las primeras presiones, de las que estuvo encargado el "hábil" Manuel Chaves.

A lo mejor es verdad que Tomás Gómez es una especie de don Erre que erre, pero parece más probable que alguien, con aspiraciones a suceder a un Zapatero que empieza ya a oler a chamusquina, haya pensado que Tomás Gómez y su victoria en las primarias puede ser un buen estímulo para que el inquilino de la Moncloa prefiera no ser candidato en 2012.

Al respecto, hay tres posibles responsabilidades a las que atribuir el ardor guerrero de Gómez. La primera es Bono, pero al manchego no se le conocen contactos leales en el PSM y políticamente huele a muerto desde hace meses. La segunda es el supuesto sucesor natural de Zapatero, don José Blanco, pero es tradición inveterada que el número dos no pueda suceder al número uno, como Guerra nunca pudo suceder a González ni Cascos a Aznar. La tercera es el felipismo prisaico, que hoy representa Rubalcaba.

Al principio, esta tercera posibilidad parecía tan improbable como las otras dos al ver a El País acudir a apoyar a Trini cuando ésta bajó a la arena de Madrid. Sin embargo, en muy pocos días, el entusiasmo prisaico se ha enfriado y ahora les da por alabar el arrojo del parleño de adopción, mientras los muy felipistas Sotillos y Peces-Barba se dan con los talones en el trasero para cantar las muchas virtudes del indómito.

De forma que habrá que leer con atención los editoriales que salgan de ca’ Janli para saber si, como empiezo a sospechar, es el conglomerado felipista el que ha insuflado al david Tomás el valor para enfrentarse al goliat Zapatero. Si así fuera, acomódense en sus butacas y hagan acopio de palomitas porque desde que Dino de Laurentis produjo Waterloo no habrán visto una batalla más espectacular.

Emilio Campmany, jurista y analista político. Autor de Operación Chaplin (Algaida), Quién mató a Efialtes (Ciudadela) y Verano del 14 (Esteságoras).

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