Tablas

Emilio Campmany

Hay dos primeras evidencias. La primera es que, en España, el populismo de la peor calaña da votos a la izquierda. No de otra manera se explica el magnífico resultado de Podemos, no obstante el rosario de sandeces con las que nos ha obsequiado desde los ayuntamientos que gobierna. La segunda es que la violencia verbal, la agresividad, el insulto, la injuria también los da. De otra forma no se entiende el notable ascenso de Sánchez a partir del mal llamado debate con Rajoy. Cabe esperar que la izquierda insista en futuras elecciones en emplear estas armas.

Dicho esto, habrá que admitir que cometimos un error cuando creímos que los emergentes nos librarían de depender de los nacionalistas. Con estos resultados, ocurre lo contrario. Salvo los improbables casos de que el PP y el PSOE se unan y formen Gobierno o Albert Rivera respalde una coalición PSOE-Podemos, Rajoy y Sánchez, para gobernar, necesitan, además de sus aliados naturales, el respaldo de todos o parte de los independentistas catalanes. Aunque pretendieran emplearlos sólo para la investidura, la buena marcha del Gobierno dependería de ellos.

¿Qué ocurrirá? Francamente, a mí me salen nuevas elecciones. Si Rajoy y Sánchez no quisieran, por el temor a que se discuta su liderazgo, el único que puede formar Gobierno es Sánchez, siempre que haga concesiones a los independentistas, porque a Rajoy, aunque estuviera tentado, Rivera no le dejaría hacerlas. El socialista podría justificarlo alegando que así se lo exige su PSC y su aliado, Podemos. Y siempre podría decir que nunca se opuso abiertamente al referéndum. No obstante, no es una solución fácil porque tendría que superar la falta de legitimidad que le da no encabezar la lista más votada y porque tendría que afrontar estar en minoría en el Senado. Con todo, es una solución posible.

Ahora, si finalmente Sánchez forma Gobierno con el apoyo de los independentistas, los muchos catalanes que votaron a Ciudadanos en las autonómicas por no votar al PSC y que ahora han preferido votar a su PSOE de siempre, el de Felipe González que hoy dirige un tal Sánchez, habrán hecho un pan como unas tortas. Podrían llegar a comprobar que su voto sólo es útil para darle ocasión a su líder de sucumbir a la tentación de plegarse a los independentistas y ser a cambio el orgulloso último presidente del Gobierno de una España unida.

Resumiendo: o Gobierno PP-PSOE, o Gobierno PSOE-Podemos con apoyo de los independentistas catalanes o nuevas elecciones. Cabe también la remota posibilidad de que Rivera apoye a PSOE y a Podemos a cambio de un compromiso de defensa de la unidad de España frente a los nacionalistas, pero me parece muy poco probable por el enorme perjuicio que haría a Ciudadanos estar en ningún sitio donde esté Podemos.

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