El País

Salvad a Freddy

Emilio Campmany

¡Que viene la extrema derecha! Ése es el grito, la consigna, el aullido. Vuelve el doberman. Lo ha dicho Carlos E. Cué en El País. Pero fíjense que no se atreven a llamarlo como quisieran y hablan de la derecha de la derecha. Es como si Arriola fuera un agente doble y estuviera dando el mismo consejo al PP y al PSOE. Al PP le dice: "el secreto está en no movilizar al electorado de extrema izquierda, que tiende a la abstención o que, en el mejor de los casos, superada su natural pereza, votaría a IU; esa parte del electorado sólo vota al PSOE si percibe que lo que viene es la extrema derecha". Y el mismo Arriola parece estar aconsejando al PSOE: "el secreto está en movilizar al electorado de extrema izquierda, que sólo votará socialista si se le convence de que lo que viene es la derecha cavernícola".

Cué le ha puesto cara o, mejor dicho, caras a esa derecha de la derecha. El jefe es Jaime Mayor Oreja y los subalternos ilustres son José María Aznar y Federico Trillo. A Mayor le acusan de denunciar que el Gobierno negocia con ETA sin más prueba que su propia convicción. A Trillo le acusan de denunciar la excarcelación de Troitiño como algo orquestado por Rubalcaba. Y a Aznar le acusan... Bueno, a Aznar le acusan de ser Aznar, que al parecer es algo por sí solo suficientemente oprobioso.

Olvida Cué varias cosas. Mayor Oreja tiene perfecto derecho a hacer públicas sus sospechas sin necesidad de tener que probar nada. Mucho más cuando hay indicios vehementísimos de que lo que dice es probablemente lo que está ocurriendo, confirmado y nunca desmentido por el presidente del PSOE vasco, Chusito Eguiguren. Olvida igualmente que Federico Trillo se ha limitado a hacer responsable de la huida de Troitiño a quien lo es, Alfredo Pérez Rubalcaba. Si es cierto que el Ministerio del Interior no puede detener sin orden judicial, no lo es menos que nunca la pidió y que ésta podía haberse fundamentado en que la excarcelación no era firme y que el riesgo de fuga era evidente. Y olvida por último que Aznar ganó unas elecciones generales por mayoría absoluta, cosa que Zapatero nunca consiguió y ya nunca conseguirá, y que es algo que habría sido imposible de ser el ex presidente, como se le acusa, un líder de la derecha de la derecha.

Lo que pasa es que, en El País, no quieren afrontar la verdadera disyuntiva: o Rubalcaba es tonto, y por eso se le escapó Troitiño, o su liberación y posterior huida es mera consecuencia de la negociación con ETA. Que elijan ellos lo que más les guste. Mayor y Trillo creen que Rubalcaba es malo, pero a lo mejor en ca’ Janli lo quieren defender diciendo que lo que le pasa es que es tonto. Pues, caray, que lo digan de una vez.

Emilio Campmany, jurista y analista político. Autor de Operación Chaplin (Algaida), Quién mató a Efialtes (Ciudadela) y Verano del 14 (Esteságoras).

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