Pactos

Responsabilidad y deber

Emilio Campmany

En una entrevista concedida a El Mundo, Javier Arenas, presidente del PP andaluz, ha declarado que "Rajoy propondrá grandes pactos nacionales cuando gobierne" y José Bono, el viernes pasado, propuso la formación de un Gobierno de coalición después de las elecciones apelando al patriotismo. Naturalmente, Iñigo Urkullu y Josep Duran i Lleida se han ofrecido inmediatamente a colaborar en la formación de esos pactos nacionales para revitalizar a la nación cuyo futuro tanto les preocupa. Sería una manera de hacerle caso al Rey y "dejarse de batallitas". Qué bonito, qué edificante, al fin nuestros políticos demuestran altura de miras, sensibilidad para hacer frente a las cuitas de los ciudadanos. Será que han oído los aldabonazos que a sus conciencias ha dado el movimiento 15-M.

Habría que mandarlos a todos a paseo. Lo de Bono es para llamar a la Policía. Podría haber concretado su propuesta y pedir que la Constitución incluya un nuevo artículo que diga: "Cuando gane el PSOE, gobernará el PSOE. Cuando gane otro, gobernará en coalición con el PSOE". Nos ha merengao el manchego, lo espabilado que es.

Lo de Urkullu y Duran i Lleida tampoco está mal. Los dos están dispuestos a prestar su colaboración en bien del futuro de la nación que quieren destruir y desmembrar. No estaría de más recordar que muchos de los males a los que ahora hay que atender son consecuencia directa de haber tenido que satisfacer las exigencias de los dos partidos a los que ambos representan para comprar, nunca obtener, su apoyo parlamentario.

Lo de Arenas no puede ser peor, pero no deja de ser desalentador. El PP, al menos el PP de Javier Arenas, se cree que las acusaciones de las que es objeto son ciertas, que es un partido que no es capaz de llegar a acuerdos con nadie porque tiene tintes autoritarios derivados de que su base electoral y sus cuadros son franquistas. Y entonces siente el denodado impulso de demostrar que no es así, que el PP es dialogante, moderado, centrista, abierto y qué sé yo qué más cosas.

Si lo que Arenas quisiera fuera embridar el Estado Autonómico, reformar el sistema electoral e implantar de una vez la división de poderes, sería normal la necesidad de un acuerdo. Un solo partido no debe, por mucho respaldo que tenga, imponer a sus rivales reformas de ese calado. Ahora, si de lo que se trata, como se deduce de la entrevista, es de acordar reformas económicas, Arenas se equivoca. El Gobierno que sea, del PSOE o del PP, puede o no estar convencido de que hacen falta reformas. Pero si está seguro de que son necesarias, lo que tiene que hacer es emprenderlas. Eso no es algo que pueda elegir hacer o no hacer. Es su deber y su responsabilidad. Es lo que tiene gobernar, que si crees que hay que hacer algo, tu obligación es hacerlo y pechar con las consecuencias. A ver si se enteran.

Emilio Campmany, jurista y analista político. Autor de Operación Chaplin (Algaida), Quién mató a Efialtes (Ciudadela) y Verano del 14 (Esteságoras).

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