Impuestos y mentiras

Reforma fiscal, tralará

Emilio Campmany

La economía va como un tiro. Del 11-M, sabemos poco más o menos todo. Los independentistas catalanes nunca harán nada que sea ilegal. El caso Urdangarin demuestra que España es un Estado de derecho. La izquierda se desvela por los menos favorecidos. A Pedro J. lo echaron por no cumplir los objetivos económicos. Y a Ceberio. Y a Antich. El PP es un partido liberal-conservador. La ETA ha dejado de constituir una amenaza. Y Rajoy nos va a bajar los impuestos. Y por el mar corren las liebres, por el monte las sardinas, tralará.

Siendo todo esto una sarta de mentiras cada cual más grosera y descarada resulta enternecedor la cantidad de gente que quiere querer creerlas. Tanto afán emplean en su fe que acaban convenciendo al Gobierno de que cualquier cosa colará. Porque pase que nos endilguen que la economía va bien, pero que tardará en notarse en la calle, o que la ETA no es una amenaza porque ya no mata, por mucho que lo que es amenazar claro que lo sigue haciendo. Pero que nos pretendan engañar con los impuestos, que es cosa que pagamos cada uno de nosotros, tiene bemoles. Y que puedan estar a punto de lograrlo expone a escarnio público lo que como pueblo somos.

Oí al presidente de los expertos en el telediario de Ana Samboal. Quedaron claras pocas cosas, pero sí pude colegir que el encargo del Gobierno era proponer una reforma sin bajar los impuestos, aunque lo que dijo literalmente era que la recaudación no podía disminuir por los compromisos de déficit y no sé cuantas cosas más, fingiendo que la posibilidad de limitar los gastos no existe. Dijo también que había que subir exponencialmente el IBI porque por lo visto Europa lo exige y que, como los valores catastrales están sin actualizar, lo justo es gravar la vivienda computando como renta el alquiler que uno se ahorra por el chollo de vivir en una casa propia. Debe de ser que no sabe que quienes disfrutamos de ese privilegio hemos tenido que ahorrar por exigencias fiscales casi otro tanto de lo que costó para poder comprarla y hemos pagado todos los impuestos que gravan su adquisición, además de abonar anualmente el IBI. Y eso sí, proponen recortar el tipo máximo del IRPF la friolera de dos puntos. Vaya usted a freír espárragos. Y vaya a hacerlo con su amigo Montoro, que eso también lo confesó, que si no llega a ser porque es su coleguilla de qué iba a presidir ninguna comisión.

Menos mal que está el PSOE. ¿Y qué proponen los socialistas? Lo que está mandado, una reforma en la que paguen más los que más tengan y que se combata el fraude fiscal. Como si no pagaran ya mucho más los que más tienen, siempre que no estén enchufados, o que hubiera que esperar a una crisis económica para combatir el fraude fiscal. Lo dicho, por el mar corren las liebres, por el monte las sardinas, tralará. Y nosotros asintiendo como bobos, aunque eso sí, sin solemnidad alguna.

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