COPE

¿Qué han pactado?

Emilio Campmany

Este jueves, Ignacio Villa entrevistó en su programa a la vicepresidenta de Gobierno. Para abrir boca, colocó así las bolas sobre el tapete: el Partido Popular ¿ha cambiado de actitud a la hora de ayudar en la crisis económica? Carambola a tres bandas de De la Vega: todavía no lo hace con suficiente entusiasmo, pero el apoyo dado al decreto ley de reestructuración de las entidades financieras va en la buena dirección. Luego, un balón al hueco sobre la financiación autonómica, y la mujer lo remató contándonos que va a haber más dinero para todas las Comunidades Autónomas sin que Villa preguntara de dónde va a salir y si no será que se va a repartir de distinta manera para darle más a Cataluña y menos al resto. Para terminar, dejada en la red del periodista: ¿qué le aconsejaría a Rajoy que hiciera con Camps y Bárcenas? Smash de la vice fácilmente imaginable. Con todo, lo mejor fue el saludo desde el tercio de doña María Teresa: "Muchas gracias a usted y muchas gracias a todos sus oyentes, a los que les deseo un buen descanso". De la Vega debe de creer que los oyentes de la COPE están permanentemente ociosos porque no sé en qué descanso podía estar pensando un jueves a las dos de la tarde.

Tanto jabón y la salida de Losantos y Vidal no pueden ser una mera coincidencia. Alguna explicación tiene que haber. La cuestión es: ¿qué ha ofrecido el Gobierno a cambio? Tras haber perdido en el Supremo el caso de Educación para la Ciudadanía y haber sido reconducido éste a la cuestión de los contenidos, sólo hay un tema pendiente capaz de conmover a los obispos: el matrimonio de los homosexuales. Tras cuatro años, el Tribunal Constitucional todavía no ha fallado sobre el asunto, a pesar de que no tiene complicación. Se trata simplemente de resolver si cuando la Constitución dice "el hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio" se limita a reconocer el derecho de un hombre a casarse con una mujer y viceversa o incluye el de uno y otra a casarse con alguien del mismo sexo.

¿Y si el Gobierno hubiera ofrecido una sentencia condenando el matrimonio homosexual a tener que ser llamado de otra manera, aunque con los mismos efectos que el matrimonio? ¿Y si una mayoría de la Conferencia Episcopal se hubiera sentido tentada de vender la cabeza de Losantos y Vidal y, lo que es mucho más importante, la independencia informativa de su cadena a cambio de esa sentencia? ¿Y si el Gobierno hubiera preferido "perder" en esto a cambio de ahogar una importante voz crítica contra el Estatuto de Cataluña? ¿Y si hubiera pensado que una sentencia declarando inconstitucional el matrimonio de homosexuales, además de carecer de consecuencias prácticas porque sólo exigiría cambiarle el nombre, sería la coartada ideal para dotar al Constitucional de aparente independencia cuando falle a favor de la constitucionalidad del Estatuto? ¿Y si Rajoy, con tal de recuperar el apoyo de la derecha católica y librarse de Losantos, estuviera inclinado a apoyar la operación?

Encima, el miércoles, en el Congreso, se concretó el pacto del poleo por el cual PP y PSOE acordaron derrochar 90.000 millones de nuestros euros en tapar los agujeros que los dos partidos han dejado en las cajas que mal gobiernan. Y vuelven los rumores de que Zapatero no será candidato en 2012. El hedor empieza a ser insoportable.

Emilio Campmany, jurista y analista político. Autor de Operación Chaplin (Algaida), Quién mató a Efialtes (Ciudadela) y Verano del 14 (Esteságoras).

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