Pajín

Puro teatro

Emilio Campmany

Imaginen una espesa niebla de habano en un viejo bar de Miami. Las canas de Tito Puente bailan mientras él se contonea al ritmo de sus timbales. La Lupe se mueve voluptuosamente atrapada en un palabra de honor que le llega a los tobillos y que condesciende a dejar ver unas piernas eternas que asoman por entre una raja. Por el escenario se desangra un bolero. La mujer, todo curvas, se detiene, apunta hacia la negrura del público que abarrota el night club, levanta el brazo y con el índice señala una mesa donde sorben algo ruidosamente sus mojitos una pareja de españoles acompañados de su hija, chata y mofletuda. Miran a la artista estupefactos. Uno de los focos que seguía a la cantante se gira hacia el público y se detiene en la mesa de los turistas españoles. La Lupe, desgarradora como nunca, se arranca con el estribillo:

Teatro.
Lo tuyo es puro teatro,
falsedad bien ensayada,
estudiado simulacro.
Fue tu mejor actuación.

Nadie en su sano juicio puede creer que los doce concejales socialistas del PSOE de Benidorm se han puesto de acuerdo en poner fin a sus carreras a cambio de año y medio de poder. Es creíble en el que vaya a ser alcalde o concejal de urbanismo, pero ¿en los demás? Menos aún puede creerse semejante cosa cuando una de las concejales resulta ser la madre de la número tres del partido. Y encima, el cabecilla, Agustín Navarro, creyéndonos a todos no sé si tontos o ingenuos, finge compungido que su poder tiene fecha de caducidad en 2011.

Todo es puro teatro con el que soslayar las obligaciones que les impone el pacto antitrasfuguismo. Si en 2011, como es lo más probable, los españoles seguimos echando la siesta y todo ha sido ya olvidado, los socialistas presentarán como candidatos a la mitad o más de los que hoy protagonizan la operación, incluida, por supuesto, la madre de la Pajín.

El papel del PP en todo este asunto no es mucho más edificante. Los socialistas no podían dejar de pasar la oportunidad que el tránsfuga del PP les ofrecía. Ardían en deseos de vengar la operación que en 1991 protagonizó Eduardo Zaplana, cuando se hizo con la alcaldía gracias al voto de una tránsfuga del PSOE, una señora llamada Maruja Sánchez, que todavía hoy cobra un sueldo del Ayuntamiento de Benidorm. Será la primera en perder, junto con otros 30 enchufados, su puesto de personal eventual en el consistorio.

Lo del PP no acaba aquí ya que resulta que el tránsfuga, José Buñols, ya fue expulsado del PP por desavenencias con el alcalde al que obsequió en un pleno arrojándole un saco de tierra. ¿Cómo es posible que semejante tipo volviera a ir en las listas del PP en las municipales de 2007? Él dice que por su carisma entre el electorado. ¿No había entre los 700.000 militantes del PP alguien mejor?

Claro que, aparte las venganzas sicilianas que en la política del Levante se gastan, detrás de los doce socialistas y el tránsfuga se columbra la sombra de un empresario de la construcción, sin cuyo "respaldo" no se hubiera podido convencer al uno y a los otros para que quemaran las naves con sus respectivos partidos. Descorazonador.

Emilio Campmany, jurista y analista político. Autor de Operación Chaplin (Algaida), Quién mató a Efialtes (Ciudadela) y Verano del 14 (Esteságoras).

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