Vascas y gallegas

Perroflautismo e inanidad

Emilio Campmany

El PP barre en Galicia. No se sabe si gracias a Feijóo y a pesar de Rajoy o si gracias a Rajoy con la ayuda de Feijóo, pero, sea como sea, ha barrido, no obstante la política de recortes de Moncloa. El PSOE se ha dado un batacazo en las dos regiones. La cuestión está ahora en ver si el incombustible Rubalcaba supera su enésimo incendio o finalmente sale chamuscado. El electorado constitucionalista impone un severo correctivo a los dos partidos que han defendido la negociación con ETA: al PSOE por haberla llevado a cabo abiertamente y al PP por haberla respaldado vergonzantemente. El PNV tendrá que elegir entre echarse al monte con Bildu o agarrarse al náufrago PSE. El pobre resultado del PP le impide ser ni siquiera una opción como socio posible de una coalición con el PNV. Hasta aquí los titulares corrientes.

Sin embargo, es extraordinariamente notable el avance de la extrema izquierda a costa del PSOE en las dos regiones. Beiras, aliado con los comunistas y tras armar su ejército zapatista, se convierte en tercera fuerza con un discurso extremadamente radical, en lo nacionalista y en lo ideológico. Bildu, por su parte, rebaña todo el voto de la extrema izquierda, dejando fuera incluso a Ezker Batua. ¿Qué ha ocurrido? El PSOE está recogiendo los vientos que sembró Zapatero. El discurso radical del expresidente, revestido de todo el atolondramiento que se quiera, logró atraer a la extrema izquierda sin apenas perder votos por la derecha. Eso le permitió ganar las difíciles elecciones de 2008 a pesar del buen resultado del PP.

Lejos de combatir esa tendencia, Rubalcaba, Valenciano, Soraya Rodríguez, Madina y tantos otros se han hinchado a copiar esa táctica y han tonteado con el 15-M, con los sindicatos, ahora que están más radicalizados que nunca, con los del 25-S e incluso con los batasunos, con quienes negociaron su retorno a las moquetas. La consecuencia es que el centro sociológico, que en buena parte ha estado apoyando al PSOE, ha empezado a abandonarlo y la extrema izquierda se ha cansado de votar a sucedáneos y vuelto, y con qué fuerza, a optar por los suyos, los radicales auténticos.

El ejemplo más reciente de esta visión rosácea que el PSOE tiene de la extrema izquierda es la reacción de Patxi López a que unos radicales proetarras le impidieran votar en su colegio electoral. Dijo entonces el todavía lehendakari en funciones: "Algunos no se quieren enterar de que son las primeras elecciones autonómicas en libertad". Ocurre más bien que es él quien no se ha querido enterar de que todavía falta mucho para que haya elecciones en libertad en el País Vasco, porque la ETA sigue viva y sus partidarios siguen ejerciendo la violencia, aunque hayan tácticamente renunciado a la más extrema, la de los asesinatos por conveniencia política. Eligieron el perroflautismo y acabarán en la inanidad.

A continuación