Estado de la Nación

Orgullosos de ser de izquierdas

Emilio Campmany

Como hacer lo contrario de lo que se ha prometido se ha convertido en una conducta propia de quien cumple con su deber, tiene uno la impresión de que ahora se prometen cosas para imponerse el sacrificio de no hacerlas. Debe de ser por eso que Rajoy ha vuelto a prometer la reforma del IVA, eso de que no haya obligación de pagar el que se haya facturado hasta haberlo cobrado, que es cosa que ya había prometido con ocasión de su investidura. Hoy ha vuelto a hacer esa promesa, supongo que para obligarse nuevamente a cumplir con el deber de deshonrarla.

Lo digo porque jamás había visto a ningún político enorgullecerse de haber incumplido una promesa del modo en que lo ha hecho el presidente. No sólo se ha vanagloriado de haber subido los impuestos cuando prometió bajarlos, sino que ha fardado de haberlo hecho en el segundo Consejo de Ministros que presidió. Con esta derecha, ¿para qué necesitamos una izquierda? Pues resulta que sí, que la necesitamos, porque ahí está Rubalcaba para recordarnos que, aunque se hayan subido los impuestos, hay margen para subirlos mucho más. Exactamente hay margen para aumentar la presión fiscal en ocho puntos. Incluso ha sugerido la introducción de la Tasa Tobin, sin llamarla por su nombre. Podría haber sido un debate entre Willy Brandt y Mitterrand. En el momento en que escribo todavía no ha subido a la tribuna quien vaya a hacerlo en representación de IU, pero si quiere llamar la atención y aportar alguna novedad al debate tendrá que proponer algo más, qué sé yo, un plan quinquenal o una revolución cultural.

Si no creen que hemos asistido a un enfrentamiento entre dos hombres de izquierdas, vean si no cómo de lo que han debatido es de cómo gastar más, de cómo intervenir la economía, de cómo favorecer a los que reúnan determinadas condiciones para perjudicar a sus competidores otorgando a unos las subvenciones y ayudas que se niegan a los otros. De lo que se ha discutido en definitiva es de qué política de izquierdas necesita este país.

Pero al menos, cuando hablaron de esto, compitiendo por ver quién era más progre, al menos aparentaron hacerlo en serio. Cuando se ocuparon de la corrupción, dio risa oírles. Rajoy propuso endurecer las penas para los políticos corruptos. Será para que luego Gallardón se dé el gustazo de indultar a los pocos que den con un juez que se atreva a condenarlos. Y Rubalcaba repitió su propuesta de prohibir a las empresas dar dinero a los partidos políticos, que parece que lo que quiere es que las que se vean obligadas a pagar para recibir los correspondientes favores tengan que hacerlo en negro. Los que puedan, antes de quedarse en esta Guatemala que va camino de Guatepeor, harían bien en irse al aeropuerto a ver si la huelga de Iberia ha respetado algún vuelo con destino a Nueva Zelanda.

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