Caso Barcenas

Ordenadores sin alma

Emilio Campmany

El chasco que se han llevado abogados y funcionarios al volcar los ordenadores de Bárcenas ha sido morrocotudo. Es como una de las bromas que contaba Gila que se gastaban en su pueblo. Dice la secretaria general del PP, no una mindundi, que los ordenadores de Bárcenas se hallan custodiados en la sede del partido. "Bueno, pues que nos los manden", le dice el juez. Y resulta que lo que custodian en el partido son las carcasas de los ordenadores de Bárcenas, pues uno no tiene disco duro y al otro da toda la impresión de que se lo han cambiado. Y entonces, ¿para qué los custodian?

No es manca la explicación del abogado que remite los dos armatostes inútiles. Dice que allí tienen por costumbre, cuando uno se va, destruir los discos duros de los ordenadores para que otra persona pueda utilizarlos. ¿Se imaginan lo que pasaría si hicieran eso en todas partes? ¿Qué diría el sucesor del juez Ruz cuando éste se vaya y el secretario del juzgado le explique que el ordenador de su despacho está limpio como una patena porque allí suelen destruir el disco duro cada vez que cambian de juez?

Y lo de que el Toshiba es tan antiguo que no tiene puerto USB y que por tanto no es posible pasar información desde su disco duro a un pen drive es también muy buena. No soy informático, pero debe de haber al menos una docena de maneras de salvar ese inconveniente.

La cuestión es que alguien en el PP ha destruido información relevante para un caso penal. Cuando algo así se hace, es para proteger a alguien de las consecuencias de ese procedimiento. No sé hasta qué punto, algo tan evidente, obvio, palmario, meridiano y claro puede servir para fundar una condena penal de quien ordenara esa destrucción, si es que llega a saberse quien lo hizo. Pero, fuera de los tribunales de Justicia, a nadie le cabe duda de que en el PP han preferido arrostrar ese riesgo antes de permitir que se conozca el contenido de esos dos ordenadores.

Quedan unos meses para las elecciones al Parlamento europeo, año y medio, para las municipales y autonómicas, y dos, para las generales. Cabe la posibilidad de que la base electoral del PP esté encantada de tener que seguir tragándose mentiras de cornudo y apaleado, pero no sé cuánto aguantarán. En Génova deberían pensar si no sería mejor buscar a alguien que no pueda de ninguna forma tener los bolsillos salpicados de Bárcenas y ponerlo a ejecutar el programa del PP o la parte de él que todavía pueda salvarse. Pero, si por el contrario prefieren seguir con lo de por el mar corren las liebres y por el monte, las sardinas, allá ellos. Dice Marhuenda estar seguro de que Rajoy será tenido por el mejor presidente desde la Transición. A mí de momento me recuerda al Felipe de no hay pruebas ni las habrá. En los ordenadores, pensará Rajoy, desde luego que no.

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