Madrid 2016

Operación Gallardón

Emilio Campmany

Tras la derrota de Madrid en Copenhague, el máximo responsable de la humillación y el despilfarro, Alberto Ruiz Gallardón, ha recibido jabón desde los más insospechados lugares. Entre los pocos medios que se han mostrado críticos con el alcalde, sorprendentemente, se encuentran esta casa y el diario Público. Esta extraña coincidencia, con tanto más valor por estar los demás disputándose ser el más obsequioso, no podía ser una mera coincidencia. Y la explicación está en que Público pertenece al único grupo que le es fiel a Zapatero por encima de su incompetencia y Libertad Digital es de los pocos que no se casa con nadie.

El ambiente huele a conspiración de restaurante de cinco tenedores. Parece que algunas fuerzas están confluyendo para imponer a Alberto Ruiz Gallardón como futuro presidente de Gobierno, con elecciones anticipadas o en 2012. Esos poderosos, de los que se queja Cebriánsimulando no saber que es uno de ellos, han decidido que Zapatero es un desastre y Rajoy no vale o, si vale, no gana elecciones. Que a la gente de arriba se le ocurra pensar en el alcalde de Madrid como el recambio perfecto es muy natural porque no sólo les parece alguien tolerable para la izquierda y elegible por la derecha, que también, sino sobre todo porque lo ven como uno de los suyos, alguien de casa, que nunca será un peligro para el sistema entre disolvente y corrupto que nos hemos dado.

Naturalmente, España todavía no es una república bananera y no será fácil culminar con éxito esta operación. Pero que en marcha está, aunque sea más por confluencia de voluntades que por consciente concertación de ellas, no me cabe hoy la menor duda. Piensen, si no.

¿Por qué la Cope y Nacho Villa, así como El Mundo y Pedro J., antes tan críticos con Gallardón, se derriten adulándole? ¿Por qué, de repente, El Mundo se convierte en instrumento de "Filtraciones Rubalcaba, S. A." y se une a la operación Gürtel? Lo de la Copey Nacho Villa puede tener otras explicaciones y el giro de El Mundo quizá se encuentren en lo poliédrico del carácter de su director. Pero a lo que hay que buscarle una explicación es a que Prisa y su Gran Berta, El País, siempre acostumbrados a medrar a la sombra del poder, hayan decidido cañonear al mismo tiempo a Zapatero para castigar el que les haya privado del monopolio de la televisión de pago, y a Rajoy por medio del rosario de revelaciones acerca de El Bigotes y sus muy feas y malolientes relaciones con el PP valenciano. Todo es muy extraño. Desde junio pasado, tras las europeas, existe el convencimiento generalizado de que España será gobernada hasta 2016 por Zapatero o Rajoy y por nadie más. ¿Cómo es posible que El País esté atacando a los dos al mismo tiempo garantizándose así la enemistad del presidente de Gobierno durante tantos años? Sólo se me ocurre pensar que están apostando por un tercero. Y ese tercero no puede ser otro que Alberto Ruiz Gallardón. Sin duda, hay una operación en marcha. Es probable que Madrid 2016 fuera el trampolín con el que contaban los que la idearon. Y no creo que el fracaso del viernes pasado vaya, sin embargo, a conformarles y hacerles renunciar a lo que pretenden. Qué cruel es ver que, por mala que sea una realidad, como la de ser presididos por Zapatero, siempre es susceptible de empeorar.

Emilio Campmany, jurista y analista político. Autor de Operación Chaplin (Algaida), Quién mató a Efialtes (Ciudadela) y Verano del 14 (Esteságoras).

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