O todos o ninguno

Emilio Campmany

El PP nunca debió permitir que el PSOE le impusiera para el Tribunal Constitucional un candidato comunista que para colmo había sido suspendido por el Consejo General del Poder Judicial todas las veces que intentó convertirse en magistrado del Tribunal Supremo. Se suponía que Teodoro García Egea, siguiendo instrucciones de Casado, insistiría en que el PP sólo estaba dispuesto a votar favorablemente propuestas que fueran genuinamente del PSOE y no aceptaría a nadie de Podemos, cuyos votos no eran necesarios. También pudo el secretario general del PP haber exigido que, si Podemos metía a su hombre, Vox también tuviera derecho a proponer uno. Pero no hicieron nada de eso y al final tragaron. Y lo hicieron para que, a cambio de no poner ellos objeciones a los poco idóneos magistrados de la izquierda, el PSOE y Podemos tampoco las pusiera a los igualmente poco idóneos de la derecha. Los tres, PP, PSOE y Podemos, consiguen así magistrados de acerada lealtad que esperan que voten siempre lo que ellos les manden. No es ésta una cuestión baladí si se observa que en las últimas sentencias ha habido magistrados progresistas votando contra el Gobierno y conservadores haciéndolo a favor de él.

Tan poco edificante acuerdo ha tenido su justa recompensa en la votación de este jueves. La izquierda ha permitido que unos supuestos díscolos, siguiendo con seguridad órdenes de arriba, dejaran de respaldar a los candidatos del PP para así vestir a los del PSOE y Podemos con un plus de legitimidad que, aunque jurídicamente intrascendente, es políticamente muy relevante. El peor parado ha sido Enrique Arnaldo, que cuando compareció en el Congreso ya fue humillado por el socialista Odón Elorza. El aspirante propuesto por el PP prefirió dejarse insultar en vez de levantarse e irse con tal de acceder a la alta magistratura y a sus prebendas. Fue una manera de abundar en los muchos indicios que apuntan a su escasa idoneidad para ostentar el cargo para el que ha sido propuesto.

Luego, para completar la humillación, el PP ha permitido que sea el candidato menos votado de los cuatro que fueron elegidos este jueves. Habrá quien diga que el PP no podía hacer nada porque no sabía cómo iban a votar los diputados socialistas y comunistas. Pero sí que lo sabía. Al menos un diputado socialista, otra vez Odón Elorza, anunció urbi et orbi su propósito de no respaldar a Arnaldo. Cuando el socialista comunicó su intención, Casado debió haber respondido que el PP votaría no a los dos candidatos propuestos por la izquierda, al socialista y al comunista, y que el marcador volvía a ponerse a cero. Naturalmente, no lo ha hecho.

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