Netflix en Canet

Emilio Campmany

Son muchos quienes creen que el pacto de la Esquerra con el Gobierno para fomentar el uso de las lenguas cooficiales en las producciones de las plataformas televisivas es una chorrada. Y es verdad que lo parece. Las cantidades que se barajan, 15 millones de euros a escote entre todas las plataformas extranjeras, no parece mucho dinero. Tampoco lo parecen los diez millones y pico que irán con este fin al Fondo de Protección a la Cinematografía. Pero no es una chorrada. Nadie ignora que la producción cinematográfica en España es un sector muy intervenido. Pero esto no hace que sea bueno que lo vaya a estar más.

Sin embargo, la clave es otra. Los más ingenuos pueden creer que Esquerra se limita a impulsar la intervención en el mercado audiovisual para estimular el empleo y conocimiento de la lengua catalana, el signo de identidad por excelencia de los independentistas, ya que es lo único que distingue a los catalanes del resto de los españoles. Nada de eso. De lo que se trata es de propiciar que se dediquen fondos públicos a una parte de los paniaguados del nacionalismo, aquellos que, si produjeran en catalán con su dinero, lo perderían, no tanto por la lengua, sino por su falta de talento. Las veces que una producción en catalán ha tenido éxito, la lengua no ha sido un obstáculo para su triunfo y poder ganar dinero con ella. La gente a la que va destinada tanta subvención son en realidad mediocres que, incapaces de ganar dinero escribiendo guiones, dirigiendo películas o actuando en ellas, necesitan que su trabajo se pague con dinero público porque de otra forma nadie lo hará. A cambio, la Esquerra tan sólo les exige que lo hagan en catalán.

Ésta es la manera que tienen los políticos independentistas de empujar a quienes tienen al español como lengua materna y viven en Cataluña a ocuparse de que sus hijos estudien en catalán. Lo hacen demostrándoles que así cuando sean mayores podrán disfrutar de los chollos con los que el Gobierno de Cataluña premia a los que dominan esa lengua en perjuicio de quienes, con más méritos, tienen impedido competir con ellos por no saber catalán. Y aquí es donde conecta la exigencia audiovisual de la Esquerra con el acoso a la familia de Canet por pretender que a su hijo, en cumplimiento de la ley, le den un 25% de clases en español. Palo y zanahoria. Los independentistas les dicen a los niños catalanes cuya lengua materna es el castellano:

es mejor para ti estudiar en catalán porque de esa manera te será más fácil ganarte la vida en Cataluña, ya que nosotros te quitaremos de encima la competencia de quienes sólo hablan español. Pero si este argumento no te basta e insistes en estudiar en castellano, entonces te haremos la vida imposible hasta que te rindas y finalmente hagas lo que, ya te digo yo, es lo que más te conviene: estudiar en catalán.

A continuación