FARC-ETA

Moratinos en acción

Emilio Campmany

Los documentos incautados a ETA ponen de manifiesto que la organización vasca y las FARC mantienen una estrecha colaboración. La base territorial que ambas emplean es Venezuela. Hasta qué punto esta relación goza del beneplácito del Gobierno venezolano es algo que no queda del todo claro en dicha documentación, aunque sí cabe sospechar que lo menos que ha hecho Chávez en el asunto es la vista gorda. Dadas las circunstancias, lo lógico sería que el Gobierno español exigiera al venezolano cumplidas explicaciones de cómo es posible que la ETA opere con tal impunidad en territorio de su soberanía. Tan lógico es que Zapatero no tuvo más remedio que comprometerse a hacerlo por medio de su ministro de Asuntos Exteriores. Al poco, salió Chávez en la televisión diciendo que sí, que habló con Moratinos, pero que nada le pidió y que si llegara a hacerlo, nada le daría.

Luego nos enteramos por el propio Moratinos de que, en efecto, nunca pidió esas explicaciones. Que lo único que hizo fue solicitar información, si bien de sus palabras se desprende que ni siquiera eso hizo. O si lo hizo, Chávez no le informó de nada. Más bien, ocurrió lo contrario. Fue Moratinos quien informó a Chávez de qué había ocurrido. Si llegan a hablar medio minuto más, acaba don Miguel Ángel pidiéndole perdón al dictador caribeño por el inconveniente de haber sido importunado por un juez español.

Con lo cual, una de dos. O Zapatero le ordenó a su ministro que le pidiera explicaciones al Gobierno venezolano y el diplomático desobedeció, o Zapatero dijo en público haber ordenado una cosa y en privado resultó haber mandado otra distinta.

Además, el modo en el que Moratinos le ha explicado a los periodistas por qué no va a insistir en el asunto hace pensar que el Gobierno tan sólo aparenta darle importancia al asunto. De otra manera no puede entenderse que diga que lo único que hay son indicios de colaboración con ETA, "pero nada más". ¿Qué tiene que pasar para que Moratinos pida explicaciones a Chávez si el que haya indicios de colaborar con ETA no es bastante? Claro que, considerando que tiene un compañero de Gabinete sospechoso de haber impedido que un etarra fuera apresado avisándole de que estaba a punto de ser detenido para que huyera, lo de Chávez es peccata minuta.

 

Pero, además, el ministro se reveló ante los periodistas como un realista furibundo ante quien el mismo Kissinger palidecería. Vino a decirles que los muchos intereses económicos que España tiene en el país caribeño deben prevalecer frente a una colaboracioncilla de nada con la ETA que se ha sacado de la manga un juez calavera. Para ser un progre idealista, amigo de causas perdidas, benefactor de todos los pobres del mundo, no está mal el cálculo.

Es terrible que nuestro Gobierno se arrugue ante la evidencia de que el de otro país colabora con una organización terrorista que pretende nuestra destrucción. Aún más lo es que un Gobierno extranjero nos trate con desdén y desprecio con sólo insinuar que alguna explicación debería darnos. Y no lo es menos que el nuestro encaje los desaires como si no fuera con ellos. Pero lo peor de todo es la postración de España en el concierto internacional. Si no nos toma ya en serio ni la Venezuela de Chávez, ¿quién lo hará? Y nosotros todo el día preocupados por la crisis económica cuando ése, con ser ciclópeo, es el menor de nuestros problemas.

Emilio Campmany, jurista y analista político. Autor de Operación Chaplin (Algaida), Quién mató a Efialtes (Ciudadela) y Verano del 14 (Esteságoras).

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