Estatut

Montilla agrede a la Constitución

Emilio Campmany

El presidente de la Generalidad catalana publica este domingo en El País un artículo titulado Defensa y elogio de la Constitución. Lo que hace en el artículo es exactamente lo contrario, agredir a la Carta Magna. Lo peor es que no se conforma con ir contra su letra, sino que se ensaña con su espíritu.

Empieza Montilla diciendo que le inquieta pensar que quizá algunas voces busquen prescindir de los consensos básicos. Lo dice quien prescindió del consenso con el PP para aprobar el nuevo estatuto. Un PP que Montilla olvida que representa a diez millones de españoles.

Luego dice que se suma a la conmemoración del aniversario de la Constitución como muchas cosas (como demócrata, como socialista, como catalanista, etc.) y como federalista. ¿Cómo puede unirse un federalista a la conmemoración de una Constitución que no lo es? Sólo le ha faltado decir que se une a esa conmemoración como republicano.

Escribe que sabe que hay algunos que quieren modificar la Constitución desconociendo el consenso que la hizo posible. Se referirá a él y a su partido, que son quienes han prescindido del consenso con el PP para modificar la Constitución por medio del nuevo estatuto.

El artículo 2 le recuerda la negativa de muchos sectores de la derecha a incorporar el término "nacionalidad" por considerarlo sinónimo de nación. No sé a quiénes se refiere porque la Constitución fue votada favorablemente por toda la derecha parlamentaria. En cualquier caso, sea lo que sea una nacionalidad para la Constitución, es seguro que no es equivalente a nación. Si hubiera querido que lo fuera, sus redactores habrían empleado la palabra "nación".

Dice que el adjetivo del sustantivo "nacionalidad" es "nacional". En absoluto. Se lee en el Diccionario de la Real Academia: "nacional. Perteneciente o relativo a una nación." No sé qué adjetivo pueda corresponder a "nacionalidad", pero no es "nacional".

Afirma no cuestionar la legitimidad del Tribunal Constitucional, pero sí lo hace respecto del derecho del PP a recurrir a él cuando habla de la hostilidad manifiesta que ese partido ha levantado contra el estatuto "de forma innoble". Debiera saber Montilla que respetar al Tribunal Constitucional implica hacer lo propio con quienes tienen el derecho también constitucional de recurrir a él.

No cree que la acción jurisdiccional del tribunal deba producirse de espaldas a la opinión pública. Sin embargo, puede. Y no sólo puede, sino que debe. Si Montilla quiere cambiar la Constitución, que lo haga por los medios previstos por ella y no de tapadillo, aprobando un estatuto inconstitucional y luego negando al partido que representa a más de un tercio de los españoles el derecho a recurrir ante el tribunal encargado de velar por la constitucionalidad de las leyes, incluido el estatuto catalán. Pero, aun admitiendo que los magistrados tuvieran que atender a la opinión pública, Montilla debería leer el periódico que publica su artículo. Allí encontrará una encuesta según la cual el 79 por ciento de los españoles no cree que Cataluña sea una nación y un 51 que se debiera eliminar la distinción entre nacionalidades y regiones.

Por último, se auxilia de la autoridad de Herrero de Miñón para recordar que hay que convertir el conflicto en consenso cuando lo que ha hecho él y su partido es precisamente lo contrario, convertir el consenso que había con el anterior estatuto en el conflicto que hay hoy con el nuevo.

Con estos defensores y panegiristas, pocos enemigos y detractores necesita la Constitución.

Emilio Campmany, jurista y analista político. Autor de Operación Chaplin (Algaida), Quién mató a Efialtes (Ciudadela) y Verano del 14 (Esteságoras).

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