Alemania

Merkel y el voto útil

Emilio Campmany

Los cristianodemócratas alemanes han cosechado un estruendoso éxito comparable al que en su día obtuvo el gran Konrad Adenauer. Y sin embargo… Sin embargo, ocurre que el esotérico sistema electoral alemán ha podido arrojar un resultado que para Merkel sea en realidad peor que el anterior a pesar de haber logrado un mayor número de escaños. Sería como morir de éxito. Y todo gracias al voto útil. O mejor dicho, a la ausencia del mismo. En el extraño sistema alemán, el voto útil puede ser el destinado al partido pequeño y no al grande. Es así porque, en aquella república, para tener representación parlamentaria es necesario obtener el respaldo de más del 5% del electorado. Si no se consigue superar ese umbral, el partido no obtiene ningún escaño, salvo que haya ganado tres de ellos en las votaciones que se llevan a cabo por distritos uninominales que se adjudican por sistema mayoritario, cosa prácticamente imposible para partidos pequeños de ámbito nacional.

Según los datos a esta hora que escribo, los liberales del FPD, los socios favoritos de Merkel, no lograrán superar ese 5% y se quedarán fuera del Bundestag. Eso deja a Merkel sin el aliado perfecto para gobernar. Tampoco le cabrá estudiar la posibilidad de coaligarse con los euroescépecticos de Alternativa por Alemania (AfD), en el remoto supuesto de que unos y otros se plantearan una alianza, porque tampoco ellos parece que lograrán superar ese 5%, aunque ahora mismo están a dos décimas de lograrlo. En estas condiciones, no hay partido ni en la derecha ni en el centro con el que aliarse. Si fuera así, tan sólo quedaría la opción de formar la gran coalición con los socialistas.

Por eso, durante los últimos días de la campaña electoral los liberales del FPD imploraron a los votantes de la CDU que en un pequeño número se decidieran por votarles, pues ésa era la manera de conseguir para su líder, la canciller Merkel, alguien con quien formar una mayoría. En elecciones anteriores, los democratacristianos han tolerado estas llamadas de auxilio a su electorado para que algunos votaran útil y lo hicieran por los liberales en vez de por los suyos. Sin embargo, en esta ocasión Merkel ha dicho bien claro que a su partido no le sobra ni un voto. Evidentemente, estaba pensando en lograr la mayoría absoluta que en este momento que escribo está rozando.

Pero ¿y si no la consigue? ¿Y si su mayoría relativa no es suficiente para gobernar en solitario? Entonces no le quedará otra que buscar la alianza de los socialdemócratas y todo habrá sido en vano, y este teórico éxito será en la práctica un fracaso. Cuando se publiquen los resultados definitivos, miren y vean si Merkel ha conseguido la mayoría absoluta, porque rozarla puede que no sea suficiente.

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