Rubalcaba

Más te valoro, menos te voto

Emilio Campmany

El efecto Rubalcaba ha durado lo que una comisión en un pleno municipal, un suspiro. El PP está trece puntos por delante del PSOE. Sin embargo, a los socialistas les cabe el orgullo de haber acertado a poner al frente de sus filas al político más valorado. ¿Es realmente un acierto? La experiencia enseña que en España, si eres político y te valoran, no te votan. El electorado español hace con los políticos lo que se hace con los amantes a los que se quiere dejar, decirles que se les quiere mucho y darles puerta

Adolfo Suárez, durante su estancia en el CDS, en tránsito hacia su retiro, lo dijo muy gráficamente: "Queredme menos y votadme más". Y el españolito de a pie no hacía ni caso. Cada vez quería más a Adolfo Suárez y cada vez lo votaba menos. Con Julio Anguita pasaba algo parecido. A Anguita se le valoraba muchísimo, pero el electorado de izquierdas insistía en preferir a Felipe González, al que no querían nada, pero al que seguían votando con mascarilla. Es verdad que los que ganan sus primeras elecciones, al poco de hacerlo, son también muy bien valorados. Pero eso es porque a todos nos gusta sentirnos partícipes del éxito. Y, en cualquier caso, el sarampión pasa pronto y el vencedor pierde enseguida el cariño de los electores, aunque el voto tarda mucho más en desertar.

Así que, lo primero a lo que hay que aspirar en este país mágico, si quieres ganar elecciones, es que los electores no te valoren mucho. Si se entusiasman contigo, es que ni por un momento te quieren ver en el puente de mando. Pasa un poco lo mismo con los del 15-M, que a la gente le encanta sentirse tan indignada como ellos y mostrarle su simpatía, incluso darle su apoyo de boquilla, pero que se presenten a unas elecciones y verán en qué queda tanto amor, no les votarán ni sus madres.

La alta valoración que logra Rubalcaba en las encuestas deriva directamente de su puesto de ministro del Interior. Tener que brear con la ETA o lo que sea hace que, en España, el ministro de la Policía sea siempre muy valorado. Y, sin embargo, no parece Interior el ministerio ideal para saltar a la presidencia del Gobierno. A Corcuera lo valoraban muchísimo y a nadie en el PSOE se le ocurrió jamás hacerle candidato a La Moncloa.

El caso es que todo apunta a que, en 2012, si insisten en agotar la legislatura, los socialistas se van a dar un batacazo de muerte. Zapatero está desatado, y no para de hacer y de decir zapateradas, y Rubalcaba se cree que puede ganar unas elecciones rubalcabeando, que es lo único que sabe hacer. Como lo sigan valorando tanto, se va a dar un trastazo de los que hacen época. Al tiempo.

Emilio Campmany, jurista y analista político. Autor de Operación Chaplin (Algaida), Quién mató a Efialtes (Ciudadela) y Verano del 14 (Esteságoras).

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