Cataluña

Mas no tiene palabra

Emilio Campmany

Estos independentistas de Convergencia tienen más gracia que los hermanos Calatrava. Si abiertamente se decidieran a hacerse oficialmente humoristas, una vez que ya lo son de forma oficiosa, Artur Mas asumiría el papel del Calatrava guapo y Jordi Pujol padre, el del feo. Yo piqué, y no lo digo con segundas, y cuando sacaron la estelada del baúl creí que hablaban en serio. Quia. Se acerca 2014 y se arrugan como un traje barato. Dice ahora Mas que si el Gobierno no le autoriza la consulta, lo deja todo para 2016, fecha de las elecciones catalanas que serán, según él, plebiscitarias. Como si las que hubo en 2012 no lo hubieran sido. Al menos, así se plantearon. Y a pesar de que ganaron los independentistas, resulta que para proclamar la independencia no bastan esas, sino que será necesario convocar otras. Pero no ahora, ni en 2014, sino en 2016.

Es de chiste. Nos dicen que a los catalanes les oprime de tal forma ser españoles que ya no pueden más y desean ser independientes. Prefieren hacerlo por las buenas, pero, si no les dejan, amenazan con hacerlo por las malas con una acción unilateral. Pero luego resulta que la opresión no debe de ser tan insoportable, cuando, a pesar de haberse mostrado dispuestos a esperar a 2014, por hacer coincidir la cosa con el aniversario del final de la Guerra de Sucesión en Cataluña (1714), en realidad pueden sin excesivo menoscabo esperar a 2016. Y cuando hayan celebrado esas elecciones plebiscitarias y ganen, como en 2012, los partidos independentistas, ¿qué van a hacer que no hayan podido hacer ya? En 2016 el Gobierno de España, salvo que en él esté integrado IU, cosa que no es en absoluto descartable, seguirá sin autorizar una consulta encaminada a acabar con España. De modo que, ¿qué habrá cambiado? Nada. ¿Entonces?

Entonces pasa lo que dice Mas que pasa. Que el Estado no le ofrece una alternativa atractiva a la independencia. ¿Y cuál es esa alternativa? Es muy fácil, un concierto económico como el de vascos y navarros. Ese concierto ha permitido a nuestros compatriotas tener las más altas rentas per cápita de España. Mas quiere lo mismo, pero no se trata sólo de que la gran parte de los impuestos recaudados en Cataluña se quede allí. Eso también. Se trata de que sea la Generalidad la que gestione la inspección. Así quedaría en sus manos la posibilidad de ser lo arbitrario que la compleja fiscalidad española permite a los que la administran cuando quieren serlo. Los periódicos informan por ejemplo de que en el País Vasco y Navarra es donde menos fraude fiscal hay. Ya. Para ser más precisos, lo que pasa allí es que es donde menos fraude fiscal se descubre, que es algo ligeramente distinto. Pues eso. Mas quiere que a Cataluña le pase lo mismo, que sea la tercera región española donde menos fraude fiscal haya. Como diría Gallardón, estos nuevos hermanos Calatrava son muy buenos.

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