Las traiciones de Ciudadanos

Emilio Campmany

Como aquí no cabe un rojo más, va Ciudadanos y ficha a un inspector de Hacienda que se llama Francisco de la Torre (no confundir con la alhaja que el Gobierno ha encontrado como sustituto de Soria para el Banco Mundial, Fernando Jimenez Latorre). Su oprobiosa aportación al pacto con el PP ha sido copiar el programa de Podemos con lo de la renta básica y añadir de su coleto lo de deshacer retroactivamente la amnistía fiscal y empitonar a los incautos que se acogieron a ella.

De estas propuestas, choca que provengan de Ciudadanos, que se suponía que era el único partido con algo de sangre liberal en sus venas; que fueran aceptadas sin rechistar por el PP, que, aunque no es liberal, al menos se supone conservador; que en la prensa de derechas apenas hayan suscitado crítica alguna y, finalmente, que Ciudadanos siga negándose a pactar con Podemos después de haberle robado la medida estrella de su programa económico. Estos, los que proponen estas cosas y los que las aceptan, son los que pretenden asustarnos por tercera vez con lo peligroso que sería para España que gobernara Podemos. El peligro real, hoy, es que gobierne cualquiera, porque todo el que lo haga nos va a freír de una u otra manera. Los habrá que crean que, como tienen rentas bajas, les da igual cuántos impuestos paguen "los ricos". No se dan cuenta de que lo que tiene paralizada a la economía es el desorbitado gasto público, así como los excesivos impuestos que se arbitran para atenderlo. Cuando se hunde la economía, no sólo se hunde para "los ricos".

Llueve sobre mojado porque Rivera ya dijo, cuando había perspectivas reales de que hubiera un Gobierno sostenido por Ciudadanos, que el déficit no dejaba margen para bajar los impuestos. Fue así como se desdijo de la idea que supuestamente tenía de que había que bajarlos para que mejorara la economía, se incrementara la recaudación y se pudiera precisamente hacer frente al déficit. Exactamente igual que el PP en 2011. La idea de que bajar los impuestos beneficia a todos puede ser acertada o errónea, pero a lo que no hay derecho es a presentarse a las elecciones defendiéndola, atraer los votos de los que creemos en ella y luego desdecirse bellacamente alegando que no hay margen. Cuando es precisamente la angustiosa situación del déficit lo que exige bajar los impuestos. Salvo que, como buen socialista, Rivera no crea en la eficacia de hacerlo.

Y lo de retrotraer la amnistía fiscal es peor que una rojada, es un dislate jurídico que va contra el principio de irretroactividad de las leyes, especialmente las penales y las fiscales, que no pueden aplicarse con carácter retroactivo más que cuando benefician al reo, que en este caso es el contribuyente. Y esto es así sin necesidad de que la Constitución lo diga; pero es que encima lo dice.

Esta es la alternativa que se nos ofrece a quienes huimos desencantados del PP. Y luego les extraña seguir bajando en las encuestas. Para votar a quienes traicionan a su programa y a sus electores, es preferible seguir haciéndolo por los profesionales y rechazar imitadores.

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