Cataluña

Las mañas de Mas

Emilio Campmany

Una de las muchas tentaciones que asedia a los poderosos es la de rodearse de aduladores para no tener que oír cosas desagradables. Como todo pecado lleva su penitencia, la de quienes no dejan acercarse más que a cobistas es la de hacer el ridículo comportándose como si fueran lo que el pelota de turno les ha dicho que son. Es lo que le pasa a Mas cuando se ve obligado a atravesar una nube de manifestantes que le abuchean, da igual que sean de los suyos o no. Entonces, con medida marcialidad, pasa como si fuera un general romano que vuelve triunfador tras una nueva victoria sobre las tribus germánicas del limes. Pisa firme, atempera el paso, agiganta la zancada, dirige el mentón al cielo, sonríe con suficiencia, mostrándose en definitiva como lo que cree ser, mezcla de illuminato y condottiero, salvador y caudillo, mártir y soldado. Y lo cierto es que el pobre no pasa de ser… Bueno, dejemos que siga creyendo las mentiras que le susurran sus musas, no vaya a ser que al pobre le dé un patatús si de golpe se entera de lo que de verdad es.

Pero como atribuirse la virtud que no se posee no obsta a solazarse en el vicio que se padece, los constantes halagos y lisonjas no han logrado que Mas renuncie a ejercitarse en lo que mejor sabe hacer, el arte del que es maestro entre maestros, el trile. En manos de un político, el fraude consiste en pactar, lo de menos es con quién, un beneficio inmediato a cambio de una concesión futura. El político trilero disfruta desde ya de la ventaja obtenida a cambio de nada porque, cuando llegue el momento de pagar el precio que se prometió, ya se verá si conviene o no cumplir lo acordado. En cualquier caso, llegado el momento, cumpla o no, lo que no habrá forma de quitarle al trilero es lo bailao.

Lo ha hecho o intentado hacer tantas veces que da risa verle engañar a Junqueras una vez más. Es verdad que lo que quería Mas era encabezar una lista única en las próximas autonómicas, pero, de momento, ya ha conseguido que Esquerra le apruebe los presupuestos. ¿Y qué ha prometido a cambio? Nada que tenga que dar hoy. Que adelantará las elecciones para que se celebren a finales de septiembre. Y ya veremos si para entonces se han recuperado Mas y CiU. ¿Que vuelven a estar en cabeza en las encuestas? Que haya elecciones sin demora. ¿Que siguen renqueando a la estela de ERC? Pues entonces las habrá sólo si Junqueras traga con la lista única. Y si no traga y apela a lo pactado, ya encontrará Mas un pretexto con el que justificar su incumplimiento. No valdrá como illuminato o condottiero, le faltará un trecho para llegar a salvador o caudillo, carecerá de vocación para ser mártir o soldado, pero como trilero, amigo, hay que reconocer que brilla con luz propia.

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