Crisis de UPyD

La unión no siempre hace la fuerza

Emilio Campmany

Tiene razón Sosa Wagner cuando dice que la unión hace la fuerza. En el caso español es así no tanto porque lo diga el proverbio sino porque lo dice la ley electoral. Sin embargo, no siempre. Porque, ¿qué ocurriría si PP y PSOE acudieran a las elecciones generales con listas conjuntas? ¿Haría esa unión más fuerza? Lo más probable es que no, que muchos electores habituales del PP y del PSOE desertaran para no tener que votar a los adversarios. De manera que el que UPyD y Ciudadanos coaligados vayan a obtener al menos tantos votos como consiguen ahora por separado y luego vayan a adjudicarse más escaños de los que consiguen yendo solos gracias al señor D'Hondt no es algo necesariamente seguro.

Porque ¿para qué se van a unir? Si es para ser un partido bisagra, es probable que no pierdan muchos votos. De hecho hay electores liberal-conservadores que, atraídos por el antiautonomismo de ambos, no sólo están dispuestos a votar a Ciudadanos, sino que no tienen problema para votar a UPyD, a pesar de ser socialista, allí donde Ciudadanos no se presenta. Ahora, si es para ser una opción unionista de izquierdas con vocación de partido mayoritario y arrebatar al PSOE su electorado, entonces ya no será tan fácil conservar el voto liberal-conservador. No sólo, sino que Ciudadanos, integrado en UPyD, perdería su perfil transversal y muchos de los votos que hoy tiene se irían a otra parte o a la abstención.

Y, teniendo la unión sólo sentido si es para ser bisagra, ¿qué futuro puede tener un partido así? Ya vimos lo que ocurrió con el CDS. Aquí, mientras tengamos la ley electoral que tenemos y la derecha vasca y catalana vote a partidos nacionalistas, las bisagras serán CiU y PNV. Y lo serán no por tener un respaldo discreto pero suficiente de todos los españoles, sino por ser mayoritarios en sus respectivas regiones.

Antes de plantear cualquier coalición, Ciudadanos tiene que aclarar si, más allá del unionismo, es un partido socialdemócrata o liberal-conservador. En el primer caso, la coalición con UPyD sería la mejor solución, y no para ser bisagra, sino para ocupar el sitio del PSOE. Y ya saldrá en la derecha el partido regenerador que aspire a ocupar el sitio del PP. Ahora, si Ciudadanos prefiere ser ese partido liberal-conservador con un fuerte acento regenerador que saque los colores al PP como UPyD se los saca al PSOE, la coalición entre los dos les haría perder apoyos.

Creo que los electores de derechas merecemos tener un partido regeneracionista al que acudir a votar sin necesidad de que tenga que ser socialista, por muy moderado que sea. Y si Ciudadanos y UPyD se coaligan, no lo tendremos. No lo tendremos a menos que Vox sea capaz de asomar la cabeza, que es cosa que la integración de Ciudadanos en UPyD facilitaría. Facilitaría, sí, pero no garantizaría.

A continuación