Caso Mabhuh

La sonrisa de Gail

Emilio Campmany

La Policía de Dubai acaba de entregar el video en el que se recogen los vaivenes del equipo de 17 personas que asesinó el 19 de enero pasado a Mahmud al Mabhuh. En España, se da por hecho que el Mossad es el responsable. Israel tenía razones para desear la muerte del palestino. Mabhuh estaba encargado de adquirir armas para Hamás. Además secuestró y asesinó a dos soldados israelíes en 1989. Las dos eran buenas razones para desear su muerte.

Sin embargo, el modo de actuar de los agentes no termina de ser propio del Mossad. Algunos emplearon anchos sombreros y rehuyeron las cámaras, de forma que no pueden ser identificados (de los 17, lo han sido 11). Pero otros se dejaron retratar por ellas sucesivamente sin tomar ninguna precaución para evitar ser reconocidos (el vídeo completo puede verse aquí dividido en tres partes). Este comportamiento temerario no sólo implica el peligro de ser detenido y juzgado por el asesinato de Mabhuh, cosa improbable si los agentes están ya en Israel, sino que sobre todo inhabilita a los que dejaron filmar sus rostros para futuras operaciones. Quemar gratuitamente agentes costosamente entrenados no es costumbre en el Mossad. Es más, la única mujer reconocida, que operó bajo la identidad falsa de Gail Folliard, al cruzarse con una cámara de seguridad, miró directamente al objetivo y sonrió (puede verse al final de la tercera parte del video suministrado por la Policía dubaití). ¿Por qué sonríe Gail? Y sobre todo, ¿a quién está dedicada esa sonrisa?

No tan llamativo como la sonrisa de Gail, pero igualmente relevante, es el que los primeros detenidos por el asesinato de Mabhuh hayan sido dos palestinos relacionados con los servicios secretos de la Autoridad Nacional de su país. Al Fatah, la rama por así decir laica del terrorismo palestino, controla Cisjordania y es enemiga a muerte de Hamás desde que ésta se apoderara de Gaza tras unas elecciones limpiamente ganadas. Existen fundadas sospechas de que la información clave para poder cometer el atentado (la fecha en la que Mabhuh iba a viajar a Dubai) fue suministrada por agentes de al Fatah.

Encima, Mabhuh viajaba sin escolta de ningún tipo. Esto es notable porque el hombre había sufrido varios intentos de asesinato y su trabajo era de vital importancia para Hamás (llevará meses reconstruir las redes de contactos que en el mercado negro de armas tenía Mabhuh). ¿Sabían esto los agentes que lo mataron? Puede que no, porque un equipo de 17 personas parece excesivo cuando la misión es asesinar a un hombre que viaja solo.

Finalmente, la Policía dubaití ha dicho que el deceso de Mabhuh se atribuyó en principio a una subida de la presión arterial en el cerebro, pero que luego se concluyó que la muerte no había sido natural. No obstante, no se ha dicho cuál fue su causa real. Se ha hablado de estrangulamiento y de electrocutación, pero ninguno de estos supuestos puede confundir a un médico hasta el punto de hacerle creer en una muerte provocada por una subida de la tensión arterial. ¿Por qué la Policía dubaití no dice cómo murió Mabhuh? ¿Podría el medio empleado para asesinarle arrojar alguna luz sobre la responsabilidad del crimen? Aunque los medios españoles dan por cerrado el asunto, en el caso hay todavía demasiadas preguntas sin contestar. Una de las más inquietantes es la de la sonrisa de Gail.

Emilio Campmany, jurista y analista político. Autor de Operación Chaplin (Algaida), Quién mató a Efialtes (Ciudadela) y Verano del 14 (Esteságoras).

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