Desafío separatista

La república islámica de Cataluña

Emilio Campmany

Artur Mas ha decidido introducir en los colegios catalanes la enseñanza del islam y el árabe. Y ha ofrecido al reino de Marruecos que sean sus autoridades quienes se hagan cargo de ella. También ha ofrecido a la comunidad musulmana la construcción de una gran mezquita, quizá donde hoy se levanta la Monumental de Barcelona. La oferta no está dirigida a ningún país concreto, pero alguna vez Arabia Saudí y Qatar han mostrado interés en financiar un proyecto así. Se ha interpretado que lo que quiere Mas es atraerse a la población musulmana para que vote "sí-sí" en la consulta del 9 de noviembre. Además, la idea de enseñar árabe en horario lectivo se supone que demuestra el deseo de insultar a quienes quieren enseñanza en castellano. Es probable. Pero, no creo que sean esos sus fines principales.

Si recuerdan, al poco de conocerse la noticia de que Marruecos enseñaría el islam en los colegios catalanes, saltó como una pantera el presidente de la Comisión Islámica Española y dijo algo muy sensato, que no puede dejarse ningún aspecto de la enseñanza en manos de una potencia extranjera. Y ahí es donde está la clave de las dos propuestas de Mas. Si se tratara de atraer a los musulmanes a la órbita independentista no tendría por qué haber hecho ninguna oferta a Marruecos y podría haberse limitado a firmar un convenio con la mencionada comisión. O si sólo tuviera la intención de insultar a quienes desean enseñanza en castellano, podría haber contratado directamente profesores de árabe.

En lo que está pensando Mas, me parece a mí, es en el día después de haber proclamado la independencia. Entonces, le será indispensable un rápido reconocimiento internacional porque un país independiente existe sólo en la medida en que los demás lo reconocen como tal. De la Unión Europea no puede esperar nada, al menos a corto plazo. Y, mientras la Unión no dé un paso, el resto de Occidente probablemente tampoco lo dará. Puede que algún Estado paria, como Venezuela o Corea del Norte, por tocar las narices, reconozca a Cataluña como independiente al día siguiente de haberse proclamado tal. Pero tal apoyo, mientras fuera aislado, apenas tendría valor. En cambio, el reconocimiento de la mayoría de países musulmanes sería un espaldarazo, no digo que definitivo, pero sí importante, al proyecto de una Cataluña independiente. Que se lleve cuidado Mas, no vaya a ser que Cataluña independiente acabe siendo una pseudo república islámica dominada de facto por los petrodólares y constituida en el centro europeo del islamismo más o menos radical, que es algo que ya ha empezado a ser. Una delicia. En especial, para los catalanes.

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