Referéndum canario

La multiplicación de los necios

Emilio Campmany

Ahora nos enteramos de que no sólo va a haber consulta en Cataluña, sino que también quiere organizar la suya el Gobierno de Canarias. No se trata en este caso de la independencia, pero sí de un asunto de interés nacional como lo son todos los que se refieren a los recursos energéticos. Lo mejor de las quejas del Gobierno canario en cuanto a las prospecciones petrolíferas es la pregunta que quieren hacer a los ciudadanos de su región. A saber: "¿Cree usted que Canarias debe cambiar su modelo medioambiental y turístico por las prospecciones de gas o petróleo?" Tal y como puede fácilmente apreciarse, los nacionalistas canarios aprenden con provecho las torticeras mañas de los nacionalistas catalanes. Si la pregunta, o mejor dicho, las preguntas de la consulta catalana son un monumento a la mala fe, las de la consulta canaria son un homenaje al trampeo jurídico pues se pretende decidir respecto de algo sobre lo que no se tiene competencia, las prospecciones petrolíferas, apoyándose en las que se tienen en otras materias. Con ese sistema, el Gobierno canario podría ser competente en lo que le pareciera, por alejado que sea el objeto. No sólo, sino que la pregunta contiene un par de mentiras. Canarias no tiene ningún modelo económico que no sea el de libre empresa consagrado en la Constitución y, por supuesto, ninguno que pueda llamarse medioambiental y turístico. Encima, las prospecciones no están en condiciones de cambiar ningún modelo aunque quisieran. Puestos a preguntar memeces relativas a cambios de modelos, podrían preguntarle en consulta a los canarios: ¿Cree usted que Canarias debe cambiar su modelo de paro al treinta por ciento por otro que sea de menos del diez? A ver qué contestaban.

A este paso, va a querer organizar su consulta todo hijo de vecino. Bueno, todos no. Los vascos van a acabar siendo más españoles que nadie, ahora que con la crisis se han dado cuenta que lo del concierto y el cupo es un chollo que ninguna independencia podría igualar, además de permitirles ser sin que nadie nos enteremos tan corruptos como el resto de los españoles (no lo digo yo, lo ha venido a decir José Luis Bilbao, diputado general de Vizcaya, militante del PNV).

A ver cuándo se convencen los socialistas de que en la práctica el reconocimiento de singularidad alguna en favor de Cataluña no resolvería nada porque enseguida las demás regiones querrían ser igualmente singulares. ¡Fíjense que todavía no ha dado su brazo a torcer el Gobierno con lo de la consulta catalana que ya quieren una parecida los nacionalistas canarios! Y cuando se les reconozca a todos menos a los vascos, que serán los únicos que no quieran arriesgarse a dejar de ser españoles, sus respectivas singularidades, ¿qué harán los nacionalistas catalanes? Pues poner el grito en el cielo con el poderoso argumento de que vaya una porquería de singularidad es ésa que se les está reconociendo cuando a todos se les va reconocer una parecida. Y tendrán razón.

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