Referéndum independentista

Ibarretxe contra López

Emilio Campmany

Hay en España cierta tradición de referendos con preguntas oscuras, capciosas o abiertamente incomprensibles. Por si una pregunta absurda no fuera bastante para seguir esa tradición, Ibarretxe nos propone, para su referéndum, dos.

La primera es: "¿Está usted de acuerdo en apoyar un proceso de final dialogado de la violencia si previamente ETA manifiesta de forma inequívoca su voluntad de poner fin a la misma de una vez y para siempre?"

Es como si preguntara: ¿está usted de acuerdo en apoyar un fin dialogado de la violencia cuando ya no haya violencia? Es absurdo porque, cuando ETA haya manifestado "de forma inequívoca" su voluntad de poner fin a la violencia, ya no habrá ningún proceso de fin de la violencia del que dialogar. Más bien, lo que realmente quiere preguntar Ibarretxe, pero no se atreve, es: ¿está usted de acuerdo con que ETA no abandone la violencia hasta que se le ofrezca un fin dialogado de la misma?

La segunda pregunta tiene todavía más guasa: "¿Está usted de acuerdo en que los partidos vascos sin exclusiones inicien un proceso de negociación para alcanzar un acuerdo democrático sobre el ejercicio del derecho a decidir del pueblo vasco y que dicho acuerdo sea sometido a referéndum antes de que finalice el año 2010?"

O sea, Ibarretxe se propone convocar un referéndum para saber si la ciudadanía vasca quiere que se convoque un referéndum; esto es, un referéndum sobre el referéndum.

Decididamente, en el País Vasco han sido capaces de ser aun más ininteligibles de lo que lo fueron en Andalucía, en 1980.

Ahora, al revés de como ocurre en el axioma marxista, si aquello fue una farsa, esto de hoy constituye una tragedia. En el PNV siempre creyeron como dogma de fe que, el día que el País Vasco fuera a ser independiente, serían ellos los que dirigirían el proceso. Ya vieron como el PSOE de Zapatero estuvo a punto de arrebatarles el juguete negociando con la ETA un plan que excluía a la derecha nacionalista. Ahora ven con horror que los socialistas se proponen intentarlo de nuevo, tras las elecciones autonómicas, con el plan López.

Así pues, este referéndum no es más que el torpe intento de un sector de los nacionalistas vascos por seguir siendo los que iluminen a su pueblo el camino hacia la independencia ahora que los socialistas han estado a punto de arrebatarles la antorcha y se les ve dispuestos a intentarlo de nuevo.

La reacción del Gobierno ha consistido en amenazar con recurrir al artículo 161.2 de nuestra Constitución, que permite suspender la eficacia de una ley autonómica tenida por inconstitucional hasta que el Tribunal Constitucional se pronuncie. Naturalmente, este recurso no tendría por objeto preservar la unidad de España, sino dar tiempo a que Patxi López gane las elecciones autonómicas y pueda poner en marcha su plan independentista, convenientemente disfrazado de confederal, para al final colgarse él la medalla que los nacionalistas vascos siempre creyeron que sería suya.

Así pues, lo que se debate no es si el País Vasco seguirá o no siendo España, sino quién se llevará la "gloria" de arrancarlo de ella, si el PNV o el PSOE, si Ibarretxe o López. Y la izquierda abertzale, o sea, la ETA, jugará el papel de árbitro. Y en el PP del País Vasco estarán entretenidos probándose la ropa que va a dejar María San Gil. Y en el resto de España, Zapatero nos venderá que el plan López, frente al de Ibarretxe, es el mal menor. Una delicia.

Emilio Campmany, jurista y analista político. Autor de Operación Chaplin (Algaida), Quién mató a Efialtes (Ciudadela) y Verano del 14 (Esteságoras).

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