Rubalcaba

Freddy tiene un plan

Emilio Campmany

No hay duda de que Rubalcaba es, en condiciones normales, el peor candidato. Hasta él, que siempre prefirió mangonear en la sombra, lo sabe. No es posible que en el PSOE crean que pueden ganar en una situación tan grave haciendo metáforas con canciones de Amaral o con la flauta de Bartolo, que hay que ver lo escasos de ingenio que andan nuestros políticos. No es creíble que en el PSOE se hayan convencido de que pueden ganar con el socialista en activo que más muertos tiene en el armario. Rubalcaba es el único militante del PSOE que acumula en su biografía lo peor del felipismo y lo peor del zapaterismo. ¿Cómo pueden pensar que su cara es la mejor para reflejar la voluntad de regeneración?

Es verdad que el PSOE lo tiene difícil. Hicieron política de extrema izquierda y terminaron por sufrir una sangría por su derecha. Giraron a la derecha por la crisis económica y les abandonaron los radicales, hoy acampados en decenas de plazas españolas. Prácticamente, tan sólo conservan los votos de los trabajadores con contrato indefinido y los perderán si hacen la reforma laboral que España no tiene otro remedio que acometer. ¿Qué socialista podría salvar los muebles? Chacón podría recuperar algo de lo perdido por la izquierda. Bono atraería a parte de los que huyeron por la derecha. ¿Pero Rubalcaba? Como mucho, recuperará a algunos de los lectores de El País que hayan desertado. Y puede también que convenza a un puñado de oyentes de la SER de los pocos que no votan al PSOE. Y eso contando con que Prisa se vuelque, que ya veremos si lo hace.

Sin embargo, es obvio que Freddy tiene un plan. Pocos serán los que lo conozcan, pero todos, entre los dirigentes del PSOE, están seguros de que lo hay y de que será bueno. El plan puede consistir en varias operaciones conjuntas: firmar la paz que se pueda con la ETA, azuzar a los sindicatos contra el supuesto plan económico del PP; encauzar el movimiento 15-M para dirigirlo exclusivamente contra la derecha; evitar que Zapatero tome ninguna medida económica que pueda provocar más fugas de votos, y alguna más que pudiera estar en su cabeza. Todo esto combinado con que el objetivo no es ganar, que es cosa que parece imposible, sino evitar que el PP alcance una mayoría que le permita gobernar en solitario para luego el PSOE hacer a los nacionalistas una oferta que no puedan rechazar.

No parece que sea suficiente para tener éxito, pero no deja de ser un plan. Con todo, existirá hasta el final, hasta el día mismo de las elecciones, el temor a que algo pase. Porque lo que es seguro es que Freddy tiene un plan. Veremos si se limita a lo imaginable o si incluye algún aspecto "inimaginable". Muy emocionante y un pelín aterrador.

Emilio Campmany, jurista y analista político. Autor de Operación Chaplin (Algaida), Quién mató a Efialtes (Ciudadela) y Verano del 14 (Esteságoras).

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