Rubalcaba

Freddy monárquico

Emilio Campmany

Hay que ver cómo están de contentos en el PP con Freddy. "Es que es otra cosa –dicen–. Daba gusto oírlo el día que se votó la abdicación. Nos hubiéramos roto las manos aplaudiéndolo si no fuera porque le habríamos buscado la perdición. Mira que estuvo bien nuestro presidente, pero Rubalcaba… Qué empaque, qué coraje el suyo, cómo defendió valiente la Monarquía ahora que a toda la izquierda le ha dado por vestirse de nazareno. Y eso, no debemos olvidarlo, que su partido siempre ha sido muy republicanote. Qué seriedad, qué aplomo aceptando el contrato que su partido suscribió en 1978. Y no como otros, que no sólo se desdijeron de lo que en su día pactaron, sino que dieron un espectáculo lamentable, con banderas, camisetas y cartelitos llevando el debate adonde no tiene sentido llevarlo, a la forma del régimen, que hoy es lo de menos. A la gente lo que le preocupa es el paro, la crisis y es impresentable que algunos los engañen diciéndoles que con la república todo eso cambiará. Qué pena que tenga que irse. Con Alfredo sí que se podía haber planteado una reforma constitucional. Cómo lo vamos a echar de menos cuando tengamos que hacerla con el Madina ese, que no le llega ni a la suela del zapato. Qué injustos fuimos con él cuando le acusamos de lo del Faisán, que está claro que lo hizo porque no tuvo más remedio que hacerlo si queríamos tener la fiesta en paz, y nunca mejor dicho. Perdemos a un estadista. Qué lástima."

Francamente, estoy hasta el gorro de que la derecha tenga que estar constantemente agradeciéndole al PSOE y a sus dirigentes el haber pasado todos estos años por la Monarquía. Si de verdad, como dicen, son republicanos, que lo digan y obren en consecuencia. Y si el tema, como más bien parece, les resulta irrelevante, que se callen de una vez y dejen de dar la barrila con él. Porque parece que, por ser republicanos, y aguantar que haya un rey, hay que pasar por todo lo que ellos quieran. Ese todo lo que ellos quieran incluye, además de la corrupción, el dichoso Estado de las autonomías y una economía intervenida de corte socialista que es la principal causa del elevado paro que casi siempre padecemos, en la que además la iniciativa empresarial está sometida al capricho de los políticos.

Lo hecho, hecho está. Y ya no puede evitarse que la derecha haya pasado por todo lo que ha pasado con tal de que esto siga siendo una monarquía. Pero, en el inmediato futuro, no debería permitir que le vendan una reforma constitucional que asuma, por un lado, los disparates de la izquierda radical y, por otro, el troceado de la soberanía nacional que exigen los separatistas a cambio de que unos y otros renuncien a su republicanismo años treinta y acepten a regañadientes tener por jefe de Estado a un rey.

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