Rubalcaba

Freddy antifranquista

Emilio Campmany

Freddy no levanta cabeza. Como líder de la oposición no encuentra el tono, pues si se pone en plan estadista le acusan de lila y si se pone borde no dice más que tonterías, como esa de gravar los premios de la lotería; como si no quedaran ya suficientemente mermados con lo que el Estado detrae de la recaudación.

Para combatir esta catatonia se impone un publirreportaje en forma de hagiografía. Eso, en El País, lo hacen como nadie. Dicho y hecho. Lo crucial en una hagiografía de cualquier socialista que peine canas es contar lo antifranquista que era. Que proviniera de una familia de derechas, incluso afecta al régimen, no es problema, pues le añade más mérito al hagiografiado y permite presentarlo como un rebelde, siempre que fuera antifranquista de verdad, claro. Y ahí es donde está el problema, en que Freddy tenía 24 años cuando se murió Franco y nunca lo detuvieron por rojo. Un baldón que de alguna forma hay que lavar. ¿Qué hacer?

El hagiógrafo recurre a contar cómo su hagiografiado se cayó del caballo cuando asesinaron a "su amigo" Enrique Ruano. Cuando en 2009 El País relató el asesinato del joven, si es que como parece fue asesinado, se habla de algunos amigos del chico, pero no aparece entre ellos Rubalcaba. De forma que lo más probable es que no pasara de conocido. Pero al hagiógrafo le da igual, pues de esta forma identifica al socialista, que era apenas unos años más joven que el fallecido, con una víctima del franquismo. En cualquier caso, Ruano murió en 1969 y Rubalcaba no empezó a militar en el PSOE hasta 1974, ya en plena flebitis. De modo que es imposible que un acontecimiento ocurrido cinco años antes fuera el detonante de su vocación política.

En aquella época hubo muchos jóvenes que militaron en organizaciones de izquierda más o menos echadas para adelante. Los que yo conocí acabaron todos en el PSOE, pero ninguno empezó por ahí. Todos ellos corrieron delante de los grises y quien más quien menos estuvo siquiera unas horas detenido. Pero, qué lástima, Freddy no puede contar nada de eso. ¿Es que no se puede ser socialista teniendo más de cincuenta y cinco años sin que te haya detenido nunca la policía franquista? Pues no. Porque en España, si tienes esa edad y no fuiste antifranquista es que fuiste y sigues siendo un facha de tomo y lomo, y así se supone que no se puede hacer carrera, no ya en el PSOE, ni siquiera en el PP, donde los que tienen ese defecto biográfico tienen que hacérselo perdonar fingiéndose más de izquierdas que la boina del Che. En el PSOE pasa que no se perdona. O mejor, hacen como que no se perdona, y a los gerifaltes que no pasan la prueba les levantan biografías de leyenda para regalarles una reputación suficientemente bermeja. Como la que le han hecho a medida a Rubalcaba. Estoy deseando leer la de Elena Valenciano.

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