Rubalcaba

Freddy anticorrupción

Emilio Campmany

Freddy Rubalcaba es como el señor Lobo de Pulp Fiction, resuelve problemas. ¿Que el PSOE no es capaz de ganar las elecciones? Viene Freddy y monta un 13-M. ¿Que el Gobierno no sabe cómo acabar con la ETA? Freddy Resuelveproblemas lo arregla negociando con ella. ¿Que Zapatero nos lleva a la ruina? Freddy echa la culpa a los demás. ¿Que España tiene un problema de corrupción? Freddy tiene la solución. Si no la pone en práctica es porque los españoles, que no somos capaces de reconocer el talento donde lo hay, no hemos querido ponerle al frente del Gobierno para que pueda hacerlo. Sin embargo, sus aportaciones son, más que lúcidas, geniales.

Lo primero que habría que hacer, según nuestro señor Lobo, es montar una Oficina Anticorrupción. ¿Y de quién dependerán esos Intocables? Freddy responde, de la Vicepresidencia del Gobierno. Brillante, poner a Eliot Ness a las órdenes de Al Capone. La segunda propuesta es que las empresas que aparezcan implicadas en casos de corrupción resulten inhabilitadas para contratar con las administraciones públicas. Es una lástima que esto ya exista y que no sirva de mucho, como se demostró en el Madrid Arena, alquilado a una empresa que tenía prohibido precisamente eso, contratar con las administraciones públicas. La tercera es atribuir a la Audiencia Nacional la competencia exclusiva en materia de delitos de corrupción política, ya que "goza de una justificada fama de independencia y libertad de actuación". Será ahora, que se ha marchado Garzón. La última es prohibir a las personas jurídicas las donaciones a partidos políticos. Esas donaciones ya están limitadas por ley. Es precisamente para eso, para superar ilegalmente ese límite, por lo que algunas compañías hacen donaciones en negro. Alguien con mala baba podría decir que lo que quiere Freddy es que a partir de ahora no sean parte en B y parte en A, sino que sean en negro desde el primer euro. Los hay con la mente sucia.

Es parecido a lo que ha pasado con la publicidad de las declaraciones de la renta de Rajoy, que tienen por finalidad demostrar que no cobró en negro, cuando por su propia naturaleza el negro no aparece en la declaración de la renta. Por cierto, que en 2008, justo cuando se supone que Cospedal acabó con la práctica del pago de sobresueldos en B, el partido subiera en 29.000 euros el estipendio de Rajoy y que en 2009 lo aumentara en 11.000 más podría llevar a algún malpensado a creer que tales incrementos tenían por misión compensar la desaparición del opaco sobresueldo. Algunos contestarán que 40.000 son mucho más que los 25.000 que los papeles falsos de Bárcenas decían que Rajoy cobraba al año. Ya, pero si a esos 40.000 euros brutos se resta el 40 por ciento, que es lo que poco más o menos se queda Hacienda, salen 24.000 netos. País de porteras. Ya verán cómo Freddy, que es más serio, no publica sus declaraciones de impuestos.

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