Comparecencia de Rajoy

Esto no es serio

Emilio Campmany

Rajoy ha estado sin duda brillante, incluso muy brillante, pero no ha contestado a la cuestión clave, que por otra parte, nadie le ha formulado. No la hecho ni siquiera Rosa Díez, que ha desgranado 20 preguntas entre las que no estaba la crucial. Esto es, ¿cómo se explica que el tesorero del PP amasase una fortuna de más de cuarenta millones de euros? Porque, aun admitiendo que Bárcenas obraba por su cuenta, para que determinados empresarios le pagaran, era necesario que a cambio fueran favorecidos con contratos y subvenciones que no estaban en manos de Bárcenas dar, sino que dependían de cargos del PP en la Administración.

A Rubalcaba sólo le ha preocupado establecer lo acreditado que está la relación personal de Rajoy con Bárcenas. Algo que, con ser inquietante, no demuestra directamente nada, salvo una culpa in eligiendo que Rajoy ha podido desdeñar fácilmente recordando el caso de Luis Roldán. A Duran le dan igual las posibles ilegalidades en la financiación del PP porque de eso en CiU tienen a calderadas. Y a los demás lo que les preocupó fue que el PP concurriera a las elecciones "dopado", con la ventaja de poder gastar más que ellos. Pero, la posibilidad de que se haya estando malgastando el dinero de los ciudadanos en favorecer a empresarios a cambio de comisiones no pareció preocuparle a nadie.

Lo de Rubalcaba, como jefe de la oposición y alternativa a Rajoy, es especialmente notable. El presidente lo ha vapuleado con las muchas cosas que se pueden echar en cara al PSOE, desde su pasado corrupto hasta el caso Faisán. De sacar los ERE ya se ha ocupado el portavoz popular, Alfonso Alonso. Si un extraterrestre hubiera llegado a la Tierra la misma mañana del jueves y se hubiera pasado por el Senado, habría concluido que Rubalcaba es un paquete que no le aguantaría un asalto al más torpe de los oradores.

Luego, está lo de los sobresueldos. Rajoy los ha reconocido, pero sin decir ni pío de que los pagados a los ministros están expresamente prohibidos por la Ley de incompatibilidades. Y luego ha dicho que queda al albur de cada cual declararlos o no a Hacienda. Y eso no es así. Si los pagó, el PP tenía la obligación de hacerlo con la correspondiente retención y notificación a Hacienda. Las retenciones se inventaron precisamente para no dejar a la buena voluntad del receptor su declaración al Fisco. Ahora, si es verdad que Rajoy olvidó que el PP tenía esta obligación, no lo es menos que nadie se la recordó.

En resumen, una victoria de Rajoy sin demasiado mérito a la vista de las carencias de los adversarios. Si yo fuera un malpensado, sospecharía que ha habido tongo y que todos están en que Bárcenas podría llevarse a todo el sistema por delante, no sólo al PP. Y nadie, y menos que nadie Rubalcaba, quiere que eso ocurra.

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