Elecciones gallegas

Entre lo malo y lo peor

Emilio Campmany

En el libro de estrategia del nuevo PP se puede leer: "Gallardón dice: es sabio el general de derechas que finge ser un poco de izquierdas porque a él, además de votarle la derecha, que no tiene a otro a quien votar, también le vota parte de la izquierda y así vence en todas las batallas electorales". Esta estrategia es mucho más que un recurso táctico para ganar elecciones. Exige ser tibio con los nacionalistas, poner en práctica políticas socialistas y en definitiva renunciar a los principios que informan a un partido de derecha nacional, que es lo que hasta hace poco era el PP. Una victoria así lograda es peor que una derrota.

Vengo sosteniendo que a este gallardonizado PP le pasa lo que a algunos matrimonios, que para que las cosas puedan ponerse bien (volver a ser lo que fue) es necesario que primero se pongan muy mal (perder elecciones). En vez de que tenga que ser la derrota en las generales de 2012 la que provoque la catarsis, es preferible que ésta llegue antes, tras perder las gallegas y vascas, primero, y, si esto no fuera suficiente, las europeas en junio.

El editorialista de El Mundo entiende que lo urgente es desalojar a Touriño y por eso conmina al elector del PP a que vote a Feijóo y espere a otras elecciones, pensando en las europeas, para castigar la tibieza de Rajoy. Modestamente, creo que se equivoca. Feijóo es gallardonismo quintaesenciado. Su victoria en Galicia sería, no una victoria de Rajoy, sino de Gallardón. Si de lo que se trata es de castigar la gallardonización del PP, el momento adecuado para hacerlo son las elecciones gallegas, no las europeas. Precisamente, Mayor Oreja, el candidato de las europeas, encarna como ninguno todo lo que se opone a este PP tibio y melifluo. Si Feijóo gana en Galicia, como desea El Mundo, y Mayor Oreja pierde las europeas por haber el electorado crítico del PP seguido su consejo y esperado a ese momento para castigar a Rajoy, ¿cuál será el mensaje del electorado? Exactamente el contrario del que quiere enviar: el gallardonismo gana elecciones y los principios las pierden. La concurrencia de los dos hechos, victoria de Feijóo y derrota de Mayor Oreja, constituirá un gran triunfo del gallardonismo, que será imposible desalojar antes de 2012.

Me hago cargo de cuán duro puede ser para un elector gallego del PP tener que aceptar que la única posibilidad de que el partido se regenere a corto plazo pasa por ayudar a que Touriño y Quintana gobiernen cuatro años más en Galicia. También lo es tener que pedir desde estas páginas que se vote a cualquier otro partido que no sea el PP. Pero así están las cosas. Antes que Galicia, está España. Y España necesita que el PP vuelva a ser el partido nacional que dejó de ser hace un año. Y para eso, diga lo que diga el editorialista de El Mundo, lo mejor que le puede pasar a la nación es que el PP pierda en Galicia. Así de triste, así de simple y así de duro.

Emilio Campmany, jurista y analista político. Autor de Operación Chaplin (Algaida), Quién mató a Efialtes (Ciudadela) y Verano del 14 (Esteságoras).

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