Encuestas arrojadizas

Emilio Campmany

Es sabido que en España el voto útil funciona. A veces lo hace en positivo, cuando los electores limitan la elección a los partidos con posibilidades reales de obtener representación en su circunscripción. Y otras lo hace en negativo, cuando los buenos resultados que se espera obtenga un partido empujan a los electores de ideología opuesta a votar a quien parta de una mejor posición para vencerle. Pero para emitir un voto verdaderamente útil es necesario tener una idea de lo que los demás electores están pensando votar. Esa información nos la dan las encuestas. De manera que éstas, pronosticando el resultado, lo influyen. De hecho, es probable que incluso algunos encuestados, tras haber ayudado con su respuesta a elaborar la encuesta, cambien el voto tras conocer su resultado.

El caso es que, cada vez que se publica una encuesta, dada su capacidad de influir en el electorado, lo que se pregunta no es sólo cuál es el resultado que augura sino contra quién va. Recientemente hemos conocido dos, una encargada por Podemos, realizada con anterioridad a las elecciones catalanas, y otra publicada por El País, llevada a cabo después. En la primera, el PP aguanta el tipo y se mantiene alrededor del treinta por ciento de los votos, mientras que en la segunda desciende al veintipoco, empata con el PSOE y ve cómo Ciudadanos le pisa los talones. Lo curioso de la encuesta de Podemos es que, habiendo sido realizada hace veinte días, la hemos conocido hoy. Esto hace sospechar que se ha hecho pública para contrarrestar el efecto de la otra. Ciertamente, si los buenos augurios para Ciudadanos se confirman, Podemos se hace irrelevante, porque, tanto si le toca gobernar al PSOE como si lo hace el PP, el aliado tendrá que ser Ciudadanos. En cambio, en la encuesta de Podemos el triple empate que se atribuye a PSOE, Ciudadanos y el partido de Pablo Iglesias estimula al votante de izquierdas a votar a Podemos para forzar al PSOE a pactar con ellos, si sumaran escaños suficientes, y alejar la posibilidad de que pacte con Ciudadanos. La cuestión sin embargo es que, habiendo sido realizada antes de las catalanas, la encuesta se ha quedado inevitablemente vieja.

También se ha dicho que lo que la encuesta de El País pretende al pronosticar un tan buen resultado a Albert Rivera es sobreexponerlo en los medios de comunicación a fin de que sufra el mismo desgaste que padeció Pablo Iglesias. No discuto que ésa pudiera ser la intención, pero sí que vaya a ser ése el efecto. El problema del líder de Podemos no ha sido haber estado sobreexpuesto. El problema de Podemos es que ha empezado a gobernar en Madrid y Barcelona y su gestión es un fiasco. Esto está produciendo otro efecto que de confirmarse apuntalaría el buen resultado que parece puede obtener Ciudadanos en las generales, y es que los votantes desilusionados del PSOE ya no sólo huyen a Podemos sino que también lo hacen a Ciudadanos.

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