PSOE

El tapado (o la tapada)

Emilio Campmany

Zapatero se va. Podría ser una afirmación basada tan sólo en el deseo, pero los indicios son vehementísimos. La sucesión se ha abierto. Ninguna otra cosa podría explicar la violenta campaña de desprestigio de la que está siendo objeto Bono. No se trata de si el castellano-manchego ha justificado suficientemente su patrimonio, que probablemente no lo ha hecho. Es el haberlo adquirido durante su vida política, ya muy dilatada, lo que lo inhabilita para suceder a Zapatero.

¿Qué otra razón podría haber para desprestigiarlo si no es la de quemarlo como sucesor? No estoy acusando a La Gaceta de participar conscientemente en esa campaña. Ellos sabrán cómo han conseguido la información y con cuánto esfuerzo. Aunque les estuvieran filtrando la información desde algún sector del PSOE o del PSC, su labor sería igualmente meritoria. Hasta Woodward y Bernstein tuvieron a su Garganta Profunda y se llevaron el Pulitzer sin saber quién les estaba pasando los datos y por qué.

Lo definitivo es que de las informaciones de La Gaceta se haya hecho eco Público. Si son los medios de izquierda los que empiezan a exigir que Bono dé explicaciones, ya puede el salobreño olvidarse de suceder a Zapatero y apresurarse en amueblar el apartamento de El Campello.

Tampoco es indicio despreciable el que Garzón esté a punto de abandonar la Audiencia Nacional. Eso reactivará el caso Faisán y dejará expuesto a toda clase de peligros a Rubalcaba, inhabilitándolo tanto para ser candidato a la sucesión como para intrigar en beneficio de cualquier patrocinado.

Así que alguien se está tomando muchísimas molestias descabezando aspirantes a una todavía no abierta sucesión en beneficio de un tapado que no sabemos quién pueda ser.

No sabemos quién es, pero sí sabemos dos cosas, que goza del respaldo de Público, que representa a Roures y compañía, incluida La Sexta, y que no disfruta del apoyo de El País ni de su grupo,que sigue apostando por Rubalcaba.

José Antonio Zarzalejos piensa que el tapado es José Blanco. No lo creo. La fuerza del gallego deriva directamente de Zapatero, que se la dio para que le pastorease el partido. Pensar que pueda sucederle es tanto como creer que Guerra podía suceder a González o Cascos a Aznar. Improbable. ¿Entonces? A mí la única que me sale que cae muy bien en ca’ Roures y muy mal en el palacio de Janli, es Carme Chacón.

Ya sé que no tiene empaque, que ha metido la pata más de una vez desde que es ministra y que verla de presidenta sería como para ir pensando en emigrar a Nueva Zelanda. Pero tiene varias ventajas para el PSOE. No puede ser peor que Zapatero, aunque en realidad nadie puede serlo. Es mujer. Cae bien al electorado de izquierdas. Tiene el respaldo del PSC, tan necesario, como demostró la elección del propio Zapatero como secretario general en 2000. La conocen en todas partes gracias a su foto pasando revista a las tropas en avanzado estado de gestación, que dio la vuelta al mundo. Y, por último, tiene un marido listo e influyente. ¿Tan disparatado es? Al menos no lo es tanto como lo de José Blanco.

El tempo histórico se acelera y no puede uno perderse detalle. Cuando pasen las elecciones catalanas, veremos si Zapatero aguanta la presión o si finalmente no tiene más remedio que dejar paso al tapado (o a la tapada).  

Emilio Campmany, jurista y analista político. Autor de Operación Chaplin (Algaida), Quién mató a Efialtes (Ciudadela) y Verano del 14 (Esteságoras).

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