Comunicado de ETA

El proceso continúa

Emilio Campmany

La ETA anuncia el cese definitivo de la lucha armada. Pero no lo hace declarando su disolución ni su rendición incondicional. Luego, no es un abandono sincero porque la banda sigue existiendo. Y sólo tiene sentido que siga haciéndolo como banda terrorista dispuesta a emprender nuevamente la violencia si el proceso político que se supone se ha abierto no va en la dirección que a ella le parezca adecuada. Que las cosas son así lo denota el mismo lenguaje del comunicado, que es el que emplearía un vencedor. Se nota sobre todo cuando dice "en adelante, el camino tampoco será fácil". Es decir, se supone que han llegado hasta donde están gracias a la lucha armada que hoy abandonan, pero dan por supuesto que en el futuro hay nuevos logros que alcanzar que al parecer ya no es posible conseguir gracias a ella.

El comunicado está queriendo dar la impresión de que se les ha concedido el reconocimiento de la existencia de una Euskal Herria con la que hay que negociar la salida pacífica de un conflicto que tiene con España y con Francia, y que el abandono de la lucha armada se debe a que ambos países están finalmente dispuestos a abrir un proceso pacífico de resolución de ese conflicto en directa negociación con los partidos vascos. El primer paso de ese futuro diálogo se supone que ha sido precisamente la conferencia internacional de San Sebastián.

El Gobierno y el PSOE, por su parte, quieren presentar el comunicado como una victoria, como si el comunicado fuera el reconocimiento de una derrota. Fin del terrorismo. Hemos ganado. De modo que tenemos ante nosotros un armisticio en el que ambos bandos se presentan como vencedores y fingen no haber cedido nada cuando la verdad es que ambos lo han hecho. La ETA abandona la lucha armada sin haber logrado la independencia de su fantasmagórica Euskal Herria. Y el Gobierno dice haber derrotado a la ETA reconociendo a un tiempo que el proceso continúa y que corresponderá al siguiente Gobierno dirigirlo. De forma que hay un proceso. Y no ha terminado con este comunicado. La ETA seguirá ahí negociando.

Todo parece indicar que la organización dice que abandona la lucha armada sólo porque se obligó a hacerlo en el proceso de negociación que, como muy bien reconoce Zapatero, continúa. Y sólo puede hacerlo bajo la amenaza de una vuelta de los asesinatos, pues si tal espada de Damocles no pesara sobre todos nosotros ¿qué sentido tendría seguir negociando con la ETA una vez que ha abandonado la lucha armada si de verdad lo hubiera hecho?

Queda saber qué tiene decidido hacer Rajoy, si continuar el proceso cumpliendo todas o algunas de las promesas que haya podido hacer Zapatero o quebrarlo y arriesgarse a un retorno de la banda a la lucha armada que hoy dice haber abandonado con la boca chica. Bonita cuestión.

Emilio Campmany, jurista y analista político. Autor de Operación Chaplin (Algaida), Quién mató a Efialtes (Ciudadela) y Verano del 14 (Esteságoras).

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