Elecciones vascas

El juego del gallina

Emilio Campmany

Ahora resulta que lo que Mayor Oreja y Nicolás Redondo no consiguieron con principios y firmeza están a punto de lograrlo Basagoiti y Patxi López con tibieza y ductilidad. Dicho de otro modo: aparentemente, el País Vasco está a horas de librarse del yugo nacionalista gracias a que el PP acertó a "deshacerse" de la intransigencia de María San Gil y a que Zapatero atinó a jubilar el españolismo de Redondo Terreros. Encima, el cocinero que va a preparar el pastel constitucionalista del que saldrá el nuevo Gobierno del País Vasco es Jesús Eguiguren, perejil indispensable de cualquier salsa vasca.

Me cuesta creerlo. ¿Eguiguren pasteleando una alianza con el PP para acabar con casi treinta años de régimen nacionalista? Mis reservas no tienen nada que ver con que fuera en su día condenado por maltratar a su esposa, baldón que, dicho sea de paso, a nadie parece ofender cuando se es del PSOE y amigo de Zapatero. Aquéllas más bien se deben a que no puede ser el más indicado para tender puentes al PP quien muñó la conspiración para acabar con Redondo Terreros. Y mucho menos puede serlo quien fue (o sigue siendo) el encargado de negociar políticamente con ETA en nombre de Zapatero.

El caso es que Eguiguren es hombre de Zapatero, no de Patxi. Y a Zapatero le conviene un acuerdo con el PNV para no empezar a perder votaciones en el Congreso de los Diputados. Es el único aliado que le queda en Madrid y ¿por qué tendría que enemistarse con él? ¿Para que Patxi sea lehendakari? ¿Para que el PP se apunte un tanto? ¿Para que rija en Euskadi la Constitución a la que no le importó arrollar cuando aprobó el Estatuto catalán? Lo creeré cuando lo vea.

Lo que está haciendo Eguiguren es utilizar al PP como espantajo con el que asustar a Urkullu y a sus huestes, que llevan 29 años adheridos al presupuesto para ver si, antes de verse en la calle alejados de las moquetas, tragan con que sea lehendakari un tío que, además de sacar cinco escaños menos que ellos, no tiene pedigrí nacionalista.

Zapatero y Eguiguren no quieren romper con el PNV. Quieren que Patxi sea lehendakari porque le hace mucha ilusión y porque no dejaría de ser un triunfo para los socialistas el que lo fuera. Pero ni por un momento se les pasa por la cabeza que lo sea a costa de romper con el PNV. Si de verdad quisiera el PSOE "constitucionalizar" el País Vasco, ya habrían roto los puentes con los nacionalistas. Y a esta hora que escribo, todavía no lo han hecho. Zapatero está jugando con Ibarretxe al gallina (ese juego que consiste en dos coches lanzados el uno contra el otro de manera que el primero que se aparta es un gallina y pierde). Sólo que Zapatero juega con ventaja porque tiene los votos del PP, esos que Basagoiti ya ha le ha prometido sin exigir ningún compromiso. Por eso, si los nacionalistas no se rinden y pasan por que sea López el lehendakari, Patxi saldrá elegido con los votos del PP y luego verá el modo de pactar con Urkullu las consejerías que sea menester a cambio de que el PNV sostenga a Zapatero en Madrid. Me apuesto pincho de tortilla y cerveza, que es lo que le gusta jugarse a Luis Herrero.

Emilio Campmany, jurista y analista político. Autor de Operación Chaplin (Algaida), Quién mató a Efialtes (Ciudadela) y Verano del 14 (Esteságoras).

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