El doble farol de Pedro Sánchez

Emilio Campmany

Tal y como ya ocurrió durante la campaña electoral, Ciudadanos sigue siendo víctima de su seriedad o, si lo prefieren, de su propósito de dar imagen de seriedad. Ésta exige prestar atención a los acuerdos programáticos y no a las personas que los ejecutarán. Es algo que ni Pedro Sánchez ni Rajoy hacen pues desde el principio se han mostrado dispuestos a respaldar casi cualquier programa con tal de ser ellos los encargados de aplicarlo. Por eso, Pedro Sánchez no ha tenido problema alguno en aceptar las cinco reformas propuestas por Ciudadanos para alcanzar un acuerdo. Bueno, sí, ha tenido alguna con la supresión de las diputaciones forales porque, siendo como es el PSOE ante todo una agencia de colocación, es posible que tal supresión no fuera recibida con demasiado entusiasmo por la militancia.

Sin embargo, por razonables que sean las condiciones de Ciudadanos, no dejan de ser propuestas que, una vez aceptadas por el PSOE, dejan a Ciudadanos sin casi margen para votar "no" a su candidato. Porque cuando llamen a la puerta del PP para ver si se abstiene y facilita el desarrollo de las propuestas, es seguro que no abrirán, ya que en Génova no quieren escuchar nada que no sea hacer presidente a Rajoy. Será entonces cuando Pedro Sánchez fingirá que no le queda más remedio que negociar con Podemos y gobernar con ellos, siempre y cuando por supuesto acepten las condiciones de su amigo Albert Rivera. Y como Pablo Iglesias piensa como Sánchez y Rajoy, que el programa que haya que suscribir le da igual si va a ser él quien lo aplique como vicepresidente, no pondrá objeción a aceptar las exigencias de Rivera. Mucho más cuando lo probable es que el PP, con su mayoría absoluta en el Senado, las boicotee.

¿Podrá Rivera votar "no" a un Sánchez que ha asumido todas sus exigencias por la única circunstancia de haberse visto obligado a incorporar al Gobierno a Podemos debido al empecinamiento del PP? Pues tendrá que encontrar el modo de hacerlo porque no será fácil explicar a sus electores, por muchas reformas que haya incorporado Sánchez a su programa de gobierno, que sus votos van a servir para hacer a Pablo Iglesias vicepresidente del Gobierno. Espero que hayan tenido la precaución de pactar que el acuerdo de investidura queda sin efecto caso de negarse el PP a colaborar con su abstención. De no haberlo hecho, habrán sido presa del doble farol de Pedro Sánchez, que acabará haciendo lo que siempre ha querido hacer, gobernar con Podemos, pero pareciendo que ha explorado todas las demás posibilidades antes de hacerlo y que no es culpa suya si al final no le ha quedado otra salida que ponerse de acuerdo con Iglesias. Si fuera así, Rivera habría sido el pichón que ayudó sin querer a blanquear el Frente Popular a cuyo frente se pondrá Sánchez.

A continuación