El dinero público no es de nadie

Emilio Campmany

Hace ya algún tiempo, una ministra de Zapatero dijo aquello de que el dinero público no es de nadie. A pesar de lo escandaloso de la afirmación, parece que es lo que piensa la mayoría de los españoles. Los telediarios anuncian con orgullo cualquier clase de subvención, con la que va a ser agraciado tal o cual sector. Se reciben con albricias los planes PIVE. Se monta la mundial porque las entradas a los cines y a los teatros van a pagar el mismo IVA que cualquier otro producto. Y eso teniendo en cuenta que la mayoría de las películas españolas ya han sido subvencionadas con una generosidad que raya la prodigalidad. Los mineros se enfrentan a la Guardia Civil para defender que se siga subvencionando, en beneficio de unos pocos empresarios, un carbón nacional que es caro y de mala calidad. Y cuando se manifiestan en Madrid, la gente que paga esa injustificada subvención les aplaude como si fueran luchadores por la libertad.

Coinciden hoy dos noticias que abundan en el asunto. Libre Mercado nos cuenta que una señora, a la que le tocó el sueldo que regala Nescafé, tiene que devolver a Hacienda diecisiete mil y pico euros que recibió por estar en paro y haber perdido el derecho al subsidio de desempleo. La razón es que, dados sus ingresos, no tenía derecho a la ayuda. La señora alega buena fe, puesto que comunicó que efectivamente estaba cobrando de la multinacional suiza. Muchos de los que comentan la noticia opinan que el problema es de Hacienda, que se equivocó y es injusto que la señora tenga que devolver lo que Hacienda le ingresó indebidamente. Me gustaría saber qué opinarían estas personas si, tras hacer una transferencia por error a la persona equivocada, la Justicia no les amparara y quien recibió indebidamente el dinero les contestara lo mismo, que ellos no pidieron nada y que no son responsables de los errores que cometa otro.

El Español publica una entrevista con Luis Roldán donde el ex director general de la Guardia Civil exige a Paesa que pague a Hacienda el dinero que le dio a tal efecto. No consta en base a qué título entregó Roldán a Paesa no sé cuánto dinero. Pero si era para pagar a Hacienda, lo más prudente hubiera sido que lo ingresara él mismo y no por medio de tan escasamente fiable intermediario. Y, en cualquier caso, quien nos debe a todos los españoles el dinero que robó es Luis Roldán, no Paesa. Si cometió la tontería de darle a Paesa lo que robó, él sabrá si valían los servicios que le prestó y que, por lo que sabemos, al menos incluía cumplir su condena en unas condiciones privilegiadas. Pero quien tiene la deuda y no la paga es Roldán. Pretender que el que tiene que pagar es Paesa es poco menos que remitirse a Rita la cantaora. Y a todo el mundo le parece muy bien. A fin de cuentas, el dinero público no es de nadie.

A continuación