Aznar

El arte de injuriar

Emilio Campmany
En El Mundo del domingo no había una entrevista, sino dos. Como en ese periódico les pasa lo que en la COPE, que se han dado cuenta de que, hasta 2016, sólo dos personas tienen posibilidades reales de ocupar la Moncloa, Zapatero y Rajoy, decidieron darle relevancia a la de Obama antes que a la de Aznar. Y eso, a pesar de que la de Obama no es más que una traducción de la que publicó el New York Times el 28 de abril pasado. Y eso, no obstante decir en ella el presidente de los Estados Unidos alguna sandez que otra, como la de querer "que haya más titulados en matemáticas y ciencias y aún más estudiantes de ingenierías", dando a entender que los de letras somos coñac de garrafa. Y eso que el periodista enviado a hacer la entrevista a Aznar fue el columnista estrella del diario, Raúl del Pozo. Y eso que el ex presidente acaba de publicar un libro. Es muy probable que a Aznar no le den el Nobel de Literatura, como hicieron con Churchill, pero díganme de un político español que haya escrito algún libro y calculen las posibilidades que hay de que en el futuro lo hagan Zapatero o Rajoy.

Encima, en El Mundo, al titular la entrevista, destacan de ella la frase menos atractiva. Dice Aznar: "Las crisis pueden forjar grandes estadistas. Pero también ratoncitos políticos". Esto no es una injuria. Ni siquiera alcanza la categoría de insulto. Se ve que a Aznar no le interesa leer a Borges y es posible que tampoco lo haya hecho con Schopenhauer, pero debería hacerlo. Rajoy, que probablemente tampoco ha leído a ninguno de los dos, se las apaña mejor insultando. Baste recordar lo de "bobo solemne", que es mucho mejor que lo de "ratoncito de la política".

También destaca El Mundo lo de la necesidad de un acuerdo entre los dos partidos, que, aunque es verdad que lo dijo Aznar, lo hizo porque le preguntaron sobre esa posibilidad y luego, contestando a otra pregunta, condicionó tal acuerdo a la existencia de un Gobierno "renovado", o sea, sin Zapatero, al que le pidió expresamente la dimisión. Pero, sobre todo, lo que justifica ese acuerdo nacional sin Zapatero (y quizá también sin Rajoy, aunque eso Aznar no lo dice) es su diagnóstico, según el cual, "aquí estamos viviendo una crisis que lleva al país a una situación casi límite". Ése sí es un titular. En El Mundo saben de sobra identificarlos. ¿Por qué no han querido destacarlo? Eso es harina de otro costal.

Así que Rajoy sabe injuriar mucho mejor que Aznar. Pero es Aznar quien escribe libros, el que hace diagnósticos acertados y propone tratamientos concretos, mejores o peores, pero concretos. Dice en la entrevista que no piensa en volver. Pero claro que lo piensa. La idea no es para entusiasmarse, pero si hemos de elegir entre Rajoy y Gallardón... Ya se sabe qué ocurre en el país de los ciegos.

Así que están los que saben insultar y los que no. Pero hay una categoría mucho más interesante: la de aquellos a quienes se les da de perlas insultarse a ellos mismos. Dice Ignasi Guardans, flamante director general de cinematografía y enfant terrible de la derecha nacionalista catalana, que él es "un cruce entre Michael Douglas y Mr. Bean". Hay cosas que no se pueden mejorar.

Emilio Campmany, jurista y analista político. Autor de Operación Chaplin (Algaida), Quién mató a Efialtes (Ciudadela) y Verano del 14 (Esteságoras).

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