PSOE

El arreón del 'apparatchik'

Emilio Campmany

Tras Freddy candidato, ya tenemos su versión redux como Freddy secretario. Es curioso que haya ganado el eterno apparatchik cuando menos se creía en su victoria. La estirada final de la charneguita había hecho que poco a poco Freddy perdiera fuelle en las apuestas. Ha sido necesario un último arreón del aspirante para que la balanza se inclinara de su lado por el estrecho margen de 22 votos. Un arreón cuyo músculo más vibrante ha sido la promesa de cargarse el Concordato. Tiene guasa que haya sido este arrebato de anticlericalismo el que haya alcanzado la fibra de los delegados indecisos y los haya arrojado en brazos de lo malo conocido. Y la tiene porque el nuevo secretario general ha sido hasta anteayer vicepresidente del Gobierno y ha tenido sobradas ocasiones de poner a la Santa Sede en su sitio, que es lo que ahora dice que va a hacer. Y no se escudará en que Zapatero por meapilas no le dejó.

Bueno, no sé si Freddy llegará algún día a ser presidente del Gobierno (yo no apostaría). Ni tampoco si, de ser investido, se llevará por delante los acuerdos con el Vaticano. Lo que sí sé es que la financiación a la Iglesia por medio de la crucecita no será él, ni ningún otro socialista, quien la quite. ¿Por qué? Porque permitir que los católicos que quieran, y que rondan el 35 por ciento, decidan que el 0,7 por ciento de su IRPF vaya a manos de su iglesia tiene una gran ventaja. Permite, casi obliga, al Gobierno, muy especialmente si es socialista, a destinar el dinero de quienes no ponen la cruz a la romería de ONGs de inspiración izquierdista que merodean nuestras arcas. ¿Qué mejor manera de hacer que la derecha trague con los cientos de millones de euros que reciben sus "solidarios" correligionarios que callándoles la boca con los que recibe la Iglesia procedentes del mismo saco?

Total, que el PSOE elige como secretario general a quien peores resultados ha obtenido en unas elecciones generales y les promete rancio anticlericalismo como programa de gobierno. Y la niña que se espere unos años y que aprenda a callarse cuando hablan los mayores. Si lo piensan, la verdadera ganadora de este Congreso es socialista, pero no milita en el PSOE. Se llama Rosa Díez.

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