Cataluña

Dos lomos plateados fuera de la jaula

Emilio Campmany

Las sansiroladas de Zapatero antes y las mentecateces de Mas después agigantaron hasta extremos hiperbólicos las figuras de Felipe González y Jordi Pujol. A todos nos pareció que todo tiempo pasado fue mejor y que ya no hay políticos como los de antes. Javier Moreno, en El País de este domingo, ha tenido la atención de sacarnos del error. Los socialistas y los nacionalistas catalanes de antes eran tan majagranzas y mastuerzos como los de ahora. Para quien prefiera no arriesgar su integridad con la lectura íntegra de la pieza, les daré unos botones de muestra.

El primero sale del magín de Pujol. El catalanista explica el porqué de hacerse ahora independentista: "Llega un momento en que las cosas hay que intentarlas salgan como salgan". ¡Hala, a lo bestia, y que sea lo que Dios quiera! Menos mal que sólo se juega el destino de siete millones de personas y sus descendientes. Eso, sin contar el del resto de los españoles, que le importaremos un higo, pero no somos coñac de garrafa. Felipe González le da la réplica dando su solución: "Yo identifico el problema de la siguiente manera. Creo que España puede gobernar un tiempo sin Cataluña. Pero con Cataluña es mucho más fácil gobernar España". ¡Cuánta palabrería vacía en algo en lo que todos nos jugamos tanto!

Luego Pujol dice que la culpa de todo la tuvo la sentencia del Tribunal Constitucional. Y cuando Felipe González explica que en democracia es esencial respetar las reglas, Pujol le espeta que el primero que se las saltó fue el tribunal. Y dice además que aquella sentencia fue "absolutamente demoledora de lo que puede ser un mínimo poder de autogobierno". ¡Pobres nacionalistas catalanes, los españoles no les dejamos autogobernarse y les arreamos con las sentencias del Constitucional! Se puede ser más bajo, pero no tener el rostro más granítico para decir semejante mentira. Y González la deja sin contestar. Ahora, el entrevistador, director del periódico, que sabe dónde está el quid, pregunta con sagacidad: "La sensación extendida de que las estructuras del Estado están contra Cataluña, ¿tiene que ver con la ocupación mayoritaria de esas estructuras por parte de un partido político?". ¡Claro, la culpa es del PP! ¿De quién si no? Pero Pujol, que no se deja embolicar, contesta que la culpa es en realidad de toda España: "Me temo que, con matices, es una actitud española muy general".

Ya ven que los que se llevan las manos a la cabeza al ver en las de quiénes estamos pueden llevárselas otra vez, al ver en las de quiénes estuvimos. No sólo eso, sino que leyendo las majaderías que dicen los políticos de antes entenderán cómo hemos llegado hasta aquí, a tener que escuchar las sandeces de los de ahora. Mira que hoy está bajo el nivel. Pues no es peor que el de ayer. De modo que eso de que la especie de los políticos degenera es un infundio. Han sido siempre igual de petardos.

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